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Así consigue Finlandia ser el número uno en educación

Hace un par de días encontré en el ABC este texto. Como cada vez que leo algo sobre política, economía o educación comparada, me puso bastante de los nervios el artículo de marras. Y es que en este país tendemos a la noticia sensacionalista y a sacar todo de contexto para ensalzar lo bien que va todo fuera y lo mal que va aquí, y olvidamos lo más básico: estamos comparando resultados, pero nos olvidamos de comparar condiciones de partida. Finlandia no parte de las mismas características climatológicas, paisajísticas ni demográficas que nosotros, y por lo tanto jugamos en ligas distintas. Eso es algo que no se debería olvidar.

Este artículo en concreto contiene tres partes que me mosquean bastante:

– “Apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios, frente a un 30% de españoles que no acaban el Bachillerato”. Ya, claro, y apenas un 2% de los redactores del ABC tiene rigor periodístico, en comparación con el 43% de lectores de El País que fuma tabaco. Vamos a ver, M. Arrizabalaga, no mezcles peras con manzanas. La educación obligatoria de este país es la ESO, no el bachillerato, y según datos de la OEI la tasa de abandono de la ESO entre la población española es del 13,3%. Sigue siendo una tasa algo superior a la de Finlandia, pero hay una seria diferencia porcentual con los datos que da usted, ¿eh?

– “La jornada escolar suele comenzar sobre las 8,30-9 de la mañana hasta las 3 de la tarde, con el paréntesis del almuerzo a las 12-12,30 horas. En total, suman 608 horas lectivas en primaria, frente a las 875 horas de España“. Pues mire, eso depende, porque las Comunidades Autónomas de este país tienen las fsuficientes competencias en educación para poner los horarios que les da la gana. Mis compañeras de piso, que son catalanas, han tenido clase por la tarde hasta bachillerato; mientras tanto yo entraba al colegio a las 08.30 y salía a las 14.00, con mi media hora de recreo. Habiendo tanta diferencia entre Comunidades creo que es un grave error hablar de medias. Menos aún sin saber cómo de centralizada está la educación en Finlandia, ¿habrá tantas diferencias por regiones como aquí?

– “En Finlandia el 80% de las familias van a la biblioteca el fin de semana“. Esta frase me molesta especialmente. La veo muy ambigua. ¿Cual es el porcentaje de familias españolas que va a la biblioteca en España? Además, cuando decimos familia, ¿nos referimos a que vaya a la biblioteca uno de los miembros o a que vayan todos en plan familia feliz? Por último, ¿qué leen? Porque me parece un dato muy importante. No es lo mismo leer novelitas, que al fin y al cabo es como ver una película o jugar a un videojuego, que leer por gusto manuales de medicina y política. Conozco varias personas que no acabaron la ESO hasta los 17 y leen muchísimo; también os puedo decir que en la universidad abunda la fauna que se toma los yogures caducados con tal de no tener que leer la fecha de caducidad. Si leer cualquier cosa hace culta a la gente debo de encontrarme entre la cúspide intelectual de este país. Y yo sin enterarme, ains…

Y tú, ¿qué opinas?

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Por qué la gente joven no encuentra trabajo (I)

Antes de nada quisiera aclarar que esto no es una crítica hacia ti. Ni hacia tu familia. Ni hacia toda esa gente que busca trabajo de verdad y lo hace bien. Son ejemplos de lo que he ido encontrando a mi alrededor. Y si lo encuentro en mi entorno, no dudo que fuera de él también hay gente que comete estos errores: mis amigos son bestias, pero no son, ni mucho menos, los peores en España.

Tampoco soy una experta en la materia, lo sé. Media España me da mil vueltas en este tema, pero hay otra media que no. Y como consejos nunca sobran, aquí van los míos.

La gente dice que no hay trabajo. Y es cierto, no lo hay. Por eso las empresas pueden elegir a los candidatos que les de la gana, y van hacia lo de siempre: gente joven, a ser posible con estudios e idiomas. ¿Por qué entonces la mitad de la gente de mi entorno dice no encontrar trabajo? ¡Si ninguno pasa de los treinta años!

Me interesó mucho este hecho. Mi primer trabajo lo encontré en octubre del año pasado. Tardé diez días, era jornada intensiva justo en el turno que yo quería, sentadita y con calefacción, y cobrando 1200€ al mes, mas paga extra si deseaba trabajar los festivos. ¿Tuve mucha suerte? Podría ser. Pero cuando me echaron de este curro tardé cosa de 5 días en encontrar otro. Media jornada, 800€. ¿Tan mona salgo en la foto del currículum que soy la única a la que contratan?

Investigando en webs de búsqueda de empleo llegué a una obvia conclusión: trabajo hay. El problema es que tampoco mucho, y que además está fatal distribuido. En Barcelona y Madrid es relativamente fácil encontrar empleo. En otras provincias y ciudades está seriamente mal el tema. Pero si mis amigos son de Madrid… ¿por qué no encuentran trabajo? ¡Pero si yo encuentro empleo por todos lados! No sé, será que tengo mucha potra y me encuentro con todos los carteles. Mira, pues a partir de ahora, cada vez que vea un puesto que puede interesar a un amigo le paso el contacto de la empresa, y a ver qué pasa.

Y aquí empecé a encontrarme con comportamientos increíbles. Vergonzosos, tal y como está la situación en España. Veamos algunos:


CASO 1.

Una amiga peluquera lleva meses en paro. Encuentro un cartel de una peluquería, a 20 minutos en metro desde casa de esta chica, donde buscan a alguien. Inmediatamente cojo el número de teléfono, llamo a mi amiga y se lo dicto. Unos días después voy a comer a su casa.
– Oye, ¿y qué pasó con lo de la peluquería que te dije? ¿Llamaste?
– Sí.
– ¿Y qué tal?
– Pues muy mal, tía.
– Comprendo. ¿Habían cogido ya a alguien? ¿No pasaste la entrevista?
– Qué va.. que la tía me contestó super borde al teléfono… y yo paso de tener una jefa borde, así que colgué.
… Esta tía es gilipollas. Y no va por la jefa.

CASO 2.
Al lado de mi trabajo acaban de abrir un local de comida rápida donde buscan dependienta  urgentemente para trabajar a tiempo parcial. Llamo corriendo a la misma amiga de antes, que vive a apenas 30 minutos de aquí, y le paso el número. Un par de semanas después la vuelvo a ver.
– Oye, ¿y qué pasó al final lo del local ése en el que buscaban camarera?
– Nada, no llamé.
– ¿Y eso? – le habrá salido algo mejor, supongo.  Servir perritos calientes nunca ha sido su sueño.
– Pues que no tenía saldo, así que nada.
¿Bromeas? Quítale el móvil a tu novio, pide al vecino que te deje usar el suyo, suplica a tu madre que te recargue el móvil, roba uno por la calle o preséntate directamente en el local, que tampoco está tan lejos. Si de verdad buscas trabajo no tener saldo en el móvil no es en absoluto un problema. Para nada.
Os pensaréis que la chica es una niña de 16 años que sólo quiere el dinero para poder beber más cubatas los fines de semana, pero no. Tristemente es una chica de 23 años, que vive con su novio desde hace dos y a quien su madre le paga la hipoteca porque es así de maja, pero que teóricamente se tiene que pagar ella solita el resto de gastos… lo que me pregunto es cómo, si rechaza así los curros.

CASO 3.
– Oye Sara, ¿no conocerás algún sitio donde busquen gente? Llevo tres meses sin curro y tirando de ahorros, pero no sé qué voy a hacer para pagar las comidas o las facturas del mes que viene.
– Pues ahora que lo dices… la pizzería del fondo de la calle busca preparadores de pedidos. Es sólo media jornada, pero como no cobras paro ni nada… te da para ir tirando hasta que encuentres algo mejor.
– ¿Una pizzería? Ufff… bueno, si eso me lo pienso, pero no sé… no me gusta eso de trabajar en pizzerías. Creo que mejor seguiré buscando…
Os acabo de presentar al novio de la amiga de arriba.

CASO 4.
Mi compañera de piso llega a casa indignadísima de una entrevista de trabajo. Le pregunto qué le pasa. A saber qué mierda le han ofrecido. Sueldo de mierda, esclavitud horaria, sin contrato… Si es que hoy en día está la cosa mal.
– Pues que la entrevista era para Carrefour.. y llego allí y me dicen que es para trabajar en la sección de frutería. ¿Te lo puedes creer?
– Pero… de salario me dijiste que eran como 800 o 900, ¿no? Que para el alquiler te da de sobra… y el horario es intensivo de mañana,  que te viene genial para la uni…
– Pero, ¡en la frutería, Sara! ¡No pienso trabajar en una frutería!
Pues hija, si yo fuera Rajoy no sólo subía el IVA, si no que creaba un impuesto especial para que lo pagaras sólo tú. Porque te lo mereces, por imbécil.
Días después la chica aceptó una entrevista para una productora de cine porno. La gente tiene remilgos muy extraños.

CASO 5.
La misma compañera de piso sale de su cuarto y me dice que la han llamado de una empresa en la que la han aceptado, pero que ha rechazado el trabajo. Le pregunto por qué. Resulta que el sueldo es de 500€ mas comisiones. Como salario base es una mierda, ¿eh?
Pues no, no tanto. Porque el trabajo era para 30 horas por semana. Vale, no es un sueldazo, pero tampoco es esclavitud. Y para  pagar los 200€ del alquiler te llega  te sobra.

CASO 6.
– Necesito dinero pero ya, de verdad, estoy desesperada… Que no pido mucho, aunque sean sólo un par de horas por semana, o uno o dos días de trabajo en una campaña de algo, yo qué sé, es que no tengo un duro.
– Pues la madre de una amiga busca profe particular para su hija pequeña. A lo mejor te interesa.
– Uy, no sé… ¿Cuánto paga?
– 10€/hora. Serían unas cuatro horas por semana, dos tardes semanales o algo así.
– Ufff… ¿y vive lejos?
– A unos 10 minutos en coche.. pero tranquila, que la mujer es un cielo. Viene ella a recogerte y te trae cuando acabes las clases.
– Ufff… no sé, no sé yo… Bueno, si eso me lo pienso, pero no estoy segura…
Joder, gracias por honrarnos pensando en la posibilidad de si eso, quizá, si acaso, tal vez aceptar el puesto. Coño, como que no hay estudiantes dispuestos a hacer cola para trabajar tocándose las narices un par de horas por semana y ganar un dinero que cubre perfectamente tus necesidades de vodka semanales. Anda ya.

CASO 7.
Como siempre ando echando un ojo en Infojobs suelo encontrar muchas ofertas interesantes que a mí no me vienen bien por horarios o lo que sea. En esta ocasión encontré una en una provincia distinta a la mía, pero cerca de casa de una amiga en paro. Por supuesto le envié el enlace, y ya de paso le redacté la carta de motivación. Unos días después la llamaron para ir a una entrevista.
No le convenció porque antes de incorporarse al puesto de trabajo había una semana de formación en turno de mañana, que le coincidía con la universidad, aunque luego el trabajo iba a ser de tarde. Se negó a faltar cinco días seguidos a clase.
Lo podría haber entendido si la chica estudiase ingeniería industrial, pero es de magisterio. No lo digo en absoluto por discriminar carreras, nada más lejos de mi intención. Pero en general, hay pocas carreras de humanidades o ciencias sociales en las que no puedas recuperar una semana de clases con un par de tardes leyéndote el temario desde tu casa. Y si es por un contrato indefinido en horario parcial justo en el turno que mejor te viene, que le jodan a Didáctica del inglés I una semana, que no se va a acabar el mundo.

Como veis no son ideas mías: hay gente muy verde en esto del mercado laboral. Para todos ellos escribo el siguiente artículo, que publicaré en otro momento en el que esté más despierta. ¡Buenas noches!

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