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Minipost: ¿dan becas para fp si ya tienes una carrera?

Últimamente he tenido poco tiempo libre y no he podido dedicar mucho tiempo al blog. Por eso comienza a gustarme la idea de los minipost: responder a aquellas dudas por las que más llegáis a mi blog en unas líneas. Estoy preparando artículos más densos, pero por el momento esto lo considero útil para vosotros y práctico para mí.

Bien, la respuesta es un rotundo NO. Al menos si te refieres a las becas del Ministerio de Educación y Ciencia. Es posible que, si tienes una buena media, los centros educativos privados te subvencionen parte de los estudios de fp, pero eso ya depende de cada centro. En todo caso va a ser difícil que encuentres alguna entidad que te te dinero líquido por estudiar FP, aparte de las ayudas de transporte, alojamiento y material del ministerio.

No me preguntéis en qué punto porque no me lo sé de memoria (considero mucho más práctico conocer el contenido que la distribución de la información y la fecha de publicación en el BOE), pero todas las convocatorias de becas desde que tengo memoria (que tampoco son demasiados años) especifican en alguna parte de su redacción que las becas sólo se otorgarán para la realización de estudios superiores al nivel de estudios máximo alcanzado hasta la fecha. Es decir, que si tengo un FP medio tengo derecho a recibir beca para FP superior, pero nunca para otro FP medio. Del mismo modo, si tengo una carrera, puedo solicitar beca para un máster, pero nunca para un FP o para otra carrera.

Espero que esta información os haya sido útil.

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Examen y exposición oral de inglés en la UIMP

Una gran parte de la gente que llega a este blog lo hace interesada en los términos del título. Como sé lo nervioso que pone y lo mucho que te ralla la cabeza el maldito curso, dedico otra pequeña entrada a hablar un poco más de la evaluación en la UIMP.

Examen de admisión.
El examen de admisión que hacen al llegar es exactamente el mismo que hicísteis a través de internet, y que podéis consultar en la web de la UIMP.
Mientras realizas el examen, los profesores van llamando de uno a uno a cada alumno para hablar unos minutos con ellos. En mi caso fui la última de mi sala, en la que había cinco alumnos (los demás estaban en otras aulas). Mientras los profesores se iban a hacer el examen oral la clase se quedaba sin vigilancia, así que aprovechábamos para debatir las posibles respuestas y preguntar nerviosos qué clase de preguntas realizaban los profesores. Recuerdo que me parecía un cuestionario muy básico, todo rollo “dónde vives, con quién, qué estudias, qué haces en tu tiempo libre, ¿tienes hermanos?“. Claro que, al margen de la dificultad de la pregunta, la respuesta la puedes complicar tanto como tú quieras. A la pregunta “qué es un perro” puedes contestar que es un animal, o puedes decir de memoria 200 páginas de apuntes de cualquier estudiante de veterinaria. En mi caso, no me preguntéis cómo, acabé hablando con el profesor sobre marcas de vodka y cerveza. Podría haber sido el examen oral más absurdo de mi vida de no ser porque hace pocas semanas había acabado hablando de incesto y literatura erótica con uno de mis profesores de la universidad. Mis exámenes orales siempre derivan en conversaciones algo extrañas.
A la hora de dividir los grupos tienen mucho más en cuenta la fluidez a la hora de expresarse que el uso de la gramática. De las cuatro personas con las que hice el examen, todas habíamos obtenido un B1 en la prueba a través de internet, y dos de ellos tenían más idea de gramática que yo. Tras el examen oral a mí me pasaron al nivel B2, y tras una semana de curso decidieron darme el diploma de C1, aunque mi gramática deja bastante que desear (y no solo en idiomas extranjeros, pero ése es otro tema)

Exposición oral y evaluación.
El viernes repiten por tercera vez el mismo examen en forma de test que se hace a través de la web de la UIMP. No os preocupéis, este examen ya no cuenta absolutamente de nada. Es simplemente para estadísticas, para que la empresa que lleva los cursos pueda justificar que habéis aprendido algo en esa semana. Obviamente, a lo largo de los cinco días os darán las respuestas a esas preguntas y ya os las sabréis todas de memoria. La profesora que vigiló mi examen nos ayudaba con las que teníamos dudas. Como veréis, nada de lo que preocuparse.
Pero la exposición… ¡ésa sí que es puñetera! En el fondo no hay de qué preocuparse, pero todos nos comemos la cabeza igualmente. Todos los niveles, desde el A1 hasta el C1, están obligados a hacer una exposición de entre 10 y 15 minutos. En nuestro caso la preparamos todos la noche anterior. Cada uno por su cuenta se fue a la sala de ordenadores a prepararla y… de repente levanté la cabeza de mi ordenador… y allí estábamos los quince como no se nos había visto en toda la semana: callados como putas y concentrados en nuestros cuadernos. De vez en cuando alguien preguntaba en alto a todos cómo les iba, o solicitaba ayuda para traducir alguna palabra o frase. Tengo que decir que admiro profundamente a los del nivel A1. Me tiré hasta las cuatro de la mañana preparando la puta exposición, teniendo en cuenta que se supone que tengo un nivel de inglés que me permite expresarme con fluidez. Pero los del A1.. ¿de qué coño puedes hablar cuando sólo sabes utilizar el presente y tu vocabulario es tan reducido? Unos putos dioses. A mí me hacen eso en alemán y todavía estoy preparando la redacción.
Durante la exposición no te puedes apoyar en textos escritos. Tienes que echarle dos pares de cojones e improvisar.
Muchos de los que llegáis aquí lo hacéis buscando temas para la redacción. Lo entiendo. Los del grupo de nivel B2 estábamos histéricos con ese mismo tema, ya que sabíamos que nos jugábamos la diferencia entre el diploma de nivel B2 (“el alumno se expresa fluidamente, pero con errores”) y el C1 (“el alumno se expresa fluidamente, comete pocos errores y es capaz de utilizar vocabulario de campos específicos de las ciencias naturales o las ciencias sociales”), y cada uno cambió como cuatro veces de tema buscando algo que fuese simple de explicar y de recordar, pero que sonase bien e hiciese notar un vocabulario amplio y específico.
La mejor exposición de todas fue, sin duda alguna, la de una compañera que se centró en “la química del amor“. Fue sencillamente increíble. Se tragó dos documentales sobre el tema la noche anterior, y los resumió y explicó de modo que fuesen comprensibles hasta por una inútil de humanidades como yo. Todos pensamos que sería un coñazo, y pensando en ello hicimos el pacto de apoyarnos y hacernos las interesadas independientemente del tema, pero no hizo falta. Fue increíble.
Os dejo con algunas ideas más de exposición oral. Algunas de ellas fueron planteadas por mis compañeros, otras me las acabo de inventar (¡sin la presión de tener que preparar yo la exposición todo parece mucho más fácil! Se me ocurren mil temas).
– Contar el argumento de una película
– Qué tiene que tener una película para ser una buena película
– Explicar de qué va alguna religión poco común
– Hablar sobre tu carrera. Seguro que tu carrera tiene mil cosas apasionantes que nadie sabe y nadie quiere escuchar. Este es el momento de contarlas.
– Cualquier asunto de actualidad. Abre un periódico y habla del primer titular que se te ocurra.
– ¿A favor o en contra de…? (argumentación sobre cualquier tema controvertido)
– Consejos para ser feliz
– Consejos para encontrar un buen trabajo
– Consejos para estudiar idiomas
– Cómo adelgazar de manera sana.
– Maquillaje: cuál es el adecuado para cada ocasión.
– Tribus urbanas.
– Cualquier tema del que siempre hayas querido hablar y nunca has podido. ¿Sabes ese tema que te apasiona pero del que tus amigos no quieren saber absolutamente nada? ¿Esa pasión tuya que aburre soporíferamente a la gente? Pues aprovecha que estás en clase y no se pueden levantar de la silla aunque quieran, y… ¡que se jodan! Que esta vez tendrán que escucharte.

 

¡MUCHA SUERTE! 🙂

 

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Al Ministerio de Educación

Antes de ayer se cumplieron 5 meses desde el día en que pedí la beca general. 5 meses que llevo esperando los entre 3500 y 6000 euros que me corresponden. 5 meses abriendo a diario el correo, llamando frecuentemente a las administraciones públicas responsables de este dinero -aunque, por supuesto, nadie sabe nada, nadie puede hacer nada, y lo único que puedo hacer es, según ellos, esperar.

En estos cinco meses he trabajado en un montón de sitios. He sido repartidora de prensa, coordinadora de campamentos, promotora, teleoperadora, comercial, profesora, encuestadora y pizzera. Muchas de estas cosas a la vez. He tenido jornadas laborales que han acabado a las 2 de la mañana, teniéndome que despertar a las 6 de la mañana para entrar a trabajar, otra vez, hasta las diez de la noche. Y sigo mirando día a día el correo, esperando ese e-mail del ministerio que me confirme que mi beca ha sido concedida, y que puedo permitirme dejar alguno de los cuatro trabajos que tengo en la actualidad. Pero no llega. Y sigo, día a día, acumulando trabajos de clase, acostándome a las tantas para poder estudiar en la noche lo que no puedo en la tarde, faltando a clase porque el cansancio que acumulo me impide dar un paso más allá de la cama. Mi vida social se ha reducido a la nada, en parte por la falta de dinero, y en parte por la falta de tiempo libre. Y día tras día, aquí sigo. Luchando. No tengo un duro, he pasado semanas alimentándome a base de pasta, podría escribir un libro sobre métodos y técnicas para colarse en el metro. Tengo anemia, y vergüenza cada vez que un segurata me mira haciendo como que no me ve, al colarme en el tren en esos primeros días del mes, antes de cobrar mi salario.

Día a día sueño con la beca. Soñaba. Porque según se va acercando el fin de curso ya me da lo mismo recibirla o no. Por culpa del dinero y del trabajo he tenido que faltar ya demasiadas veces a las clases, ya mi nota no es recuperable, por mucho que lo intente. Ya no sueño. Porque si me diesen mañana la beca, seguiría trabajando. Porque me he acostumbrado a sonreír y dar los buenos días por las mañanas a los usuarios de Metro, dándoles el Qué en mano; porque aprendo más dando clases de química en la academia que yendo a mis lecciones de la universidad; porque preparar pizzas con ese horrible uniforme, recibiendo continuas llamadas de atención por tardar más de 4 minutos en el proceso, es la única tarea lo suficientemente mecánica y repetitiva como para conseguir que olvide durante unos minutos que no sé con qué pagaré el alquiler el mes que viene.

Sé que esto no es culpa suya, Wert, pues estas becas las concede el anterior gobierno. Pero, ¿sabe qué es peor que recibir la beca tan tarde? Saber que, por culpa de esto, no las va a volver a recibir. Métase su siete de media donde le quepa, señor Wert. ¿Sabe cuáles eran mis planes para el año que viene, si recibía beca? Terminar mi primera carrera, sociología -sí, en mi tercer año, porque no necesito más-, continuar con tercero de mi segunda carrera -psicología- y comenzar con una o dos asignaturas de bioquímica, carrera que quería estudiar tras sociología, pues tenía un gran interés en la investigación del comportamiento humano, tanto a nivel psicosocial como en lo referente a neuropsicología. Gracias a usted, seré pizzera.

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