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Mi experiencia en bachillerato a distancia

Esta entrada la escribí en un antiguo blog con fecha 08/09/2010, tras estudiar 2º de bachiller a distancia en un instituto castellanomanchego. Como aquí llegáis muchos interesados en la educación a distancia he decidido copiar este texto por si os sirviese de ayuda. No doy mucha información en cuento a los aspectos “técnicos”, pero si tenéis cualquierpregunta no dudéis en dejar un comentario.

Adoro la educación a distancia. No es solo eso de no perder el tiempo asistiendo a clase, no es que haya aprendido más en dos horas de estudio a distancia que en todo un trimestre de ir a clase presencial. Es… bueno, para entenderlo, tienes que hacerlo.
Porque entre los profesores, por ejemplo, las cabronadas las mínimas. Te pueden tocar uno o dos que sean distantes y consideren todo problema exclusivamente tuyo, pero los otros, por lo general, son geniales. La relación con los profesores de distancia es mejor que la de presencial: les tratas de usted, pero a la vez haces chistes con ellos, tienes confianza para levantar la voz en medio del examen y preguntarles que si aceptan un jamón a cambio de una buena nota en el apartado tres. Tú les tratas con respeto, ellos a ti también, nadie mira a nadie por encima del hombro. Hablas con ellos por email y alguno me ha llegado a dar hasta su teléfono, e incluso en vacaciones se han conectado para enviar un email sobre Selectividad o las recuperaciones. Si te ven por el pasillo jodid@, se acercan a preguntarte qué te pasa y a echarte un cable, como lo haría un profesor de presencial. Y aunque no vayas a clase, jamás te quedas con una sola duda.
Segundo, el sistema de estudios me encanta, así de claro. Según la asignatura, te tienes que examinar trimestralmente o puedes optar a examinarte únicamente en el tercer trimestre. Las recuperaciones cuentan sólo hasta un 6, un 5 en septiembre, aunque algún profesor hace excepciones. Normalmente te mandan deberes que cuentan un porcentaje fijo de la nota, entregarlos o no es cosa tuya, nadie te va a suspender por no hacer los ejercicios. Pero no son deberes como los del bachillerato normal, que siempre me ha aburrido bastante eso de leer un párrafo y que el ejercicio siguiente te pregunte exactamente y casi con las mismas palabras lo que cabas de leer. Son ejercicios densos, largos, que al principio parecen fáciles y cortos pero rápidamente exigen una gran capacidad de síntesis y de tiempo, y que de algún modo te acabas retando a ti mismo a sacar en cada ejercicio mayor nota que en el anterior. Y cuando terminas los deberes quincenales, te das cuenta asombrad@ que realmente has aprendido y que podrías recitar el tema de memoria.
Con los compañeros no tienes casi ninguna relación, son distintos en cada asignatura. Yo he tenido grupos de clase desde 17 personas hasta 180, pero la mitad de ellos no aparecen al final por los exámenes. Con el resto, acabarás hablando antes de cada examen, preguntando dudas y haciendo apuestas sobre qué caerá, como en el bachillerato normal, con la diferencia de que no les conoces y por eso acabaréis cotilleando también de vuestras vidas, de qué estudias, de qué trabajas, de por qué estás en distancia. Son momentos de tensión por el examen que se sobrellevan mejor gracias a estas conversaciones.
En mi instituto hay turno de bachillerato de mañana, de nocturno, de distancia convencional y de distancia virtual, amén de varios módulos presenciales diurnos, de distancia convencional, y muchísimos cursos de ESO y PCPI. Eso se traduce en una gran cantidad de jefes de estudios, cada uno con un horario distinto y complicado y siempre ocupados en alguna reunión con padres, alumnos o futuros estudiantes. Y aún así siempre te atienden amablemente, te ayudan con tus dudas, te tranquilizan si hace falta, y aún les queda un rato para charlar contigo sobre tus planes de futuro y darte una interesante y razonad opinión sobre a qué universidad optar o qué módulo te viene mejor. Siempre de usted, claro. Pero me resulta muchísimo más cómodo hablar tranquilamente de usted con este señor con traje y corbata a escupirme los tús con mi antigua directora, con su bata blanca y su mala educación, dispuesta incluso a insultar a sus alumnos. Recuerdo cuando me dijo que en distancia suspendería bachillerato, que yo era incapaz de estudiar por mi cuenta. Te equivocabas, he sacado mejores notas que nunca, en tu instituto sacar un 7 era para mí un milagro y aquí es lo más lógico y normal. El jefe de estudios de distancia hubiera sido capaz de detectar que mi problema para estudiar no es estudiar, es asistir a clase.
Estudiando a distancia maduras a lo bestia como estudiante, porque aquí a todo el mundo se la sopla que te hayas leído la lección siete o no. Tus problemas son tuyos, si no vas al examen te jodes, no se repiten; si te coinciden dos exámenes a la misma hora, te buscas la vida. Y no es que no tengas ayuda si la pides, es que tienes que ser tú el que la pidas y el que se lo curre. Aprendes a organizarte para entregar los trabajos el día marcado y a la hora marcada, porque sabes que si no no se aceptan, punto.

El único problema que tiene, al menos en mi instituto, son los conserjes, que desaparecen justo cuando los necesitas. Pero nada puede ser perfecto, ¿no? Si estás pensando en hacer bachiller a distancia, no lo dudes =)

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