Educación no formal, Empleo, Movilidad internacional

Experiencias de una au pair

Esta semana me han preguntado ya cuatro personas sobre la experiencia au pair. Viendo que en esta época se aviva el interés en estos temas he decidido colgar aquí el blog que redacté cuando fui au pair en Alemania.

Tengo pensado colgar el enlace a lo que escribí durante mi estancia de au pair en Burdeos, pero tengo que releer esos textos antes. Eran de carácter mucho más personal y yo tenía dieciocho años -y era mucho más idiota-; mi sentido del ridículo me impide abrir ese blog tal y como está. De todos modos, si alguien tiene interés en conocer algún aspecto de la vida de una au pair en el país galo, es libre de preguntar.

PD: El blog al que os doy acceso está plagado de chistes malos, frases incoherentes y estructuras repetitivas. Es decir, de lo de siempre, pero en este caso tengo excusa. Escribí todas mis entradas entre la una y las tres de la mañana, aún en esos días en que me despertaba a las seis… mi cerebro no estaba en su máximo apogeo en aquellas épocas. Disculpad la falta de calidad literaria y leedlo solo si os interesa realmente ser au pair, porque en caso contrario no hallaréis en él absolutamente nada de interés.
Ah, y disculpad las faltas ortográficas; se deben al uso de teclados extranjeros..

Anuncios
Empleo, Orientación

Por qué la gente joven no encuentra trabajo (I)

Antes de nada quisiera aclarar que esto no es una crítica hacia ti. Ni hacia tu familia. Ni hacia toda esa gente que busca trabajo de verdad y lo hace bien. Son ejemplos de lo que he ido encontrando a mi alrededor. Y si lo encuentro en mi entorno, no dudo que fuera de él también hay gente que comete estos errores: mis amigos son bestias, pero no son, ni mucho menos, los peores en España.

Tampoco soy una experta en la materia, lo sé. Media España me da mil vueltas en este tema, pero hay otra media que no. Y como consejos nunca sobran, aquí van los míos.

La gente dice que no hay trabajo. Y es cierto, no lo hay. Por eso las empresas pueden elegir a los candidatos que les de la gana, y van hacia lo de siempre: gente joven, a ser posible con estudios e idiomas. ¿Por qué entonces la mitad de la gente de mi entorno dice no encontrar trabajo? ¡Si ninguno pasa de los treinta años!

Me interesó mucho este hecho. Mi primer trabajo lo encontré en octubre del año pasado. Tardé diez días, era jornada intensiva justo en el turno que yo quería, sentadita y con calefacción, y cobrando 1200€ al mes, con sueldo extra si deseaba trabajar los festivos. ¿Tuve mucha suerte? Podría ser. Pero cuando me echaron de este curro tardé cosa de 5 días en encontrar otro. Media jornada, 800€. ¿Tan mona salgo en la foto del currículum que soy la única a la que contratan?

Investigando en webs de búsqueda de empleo llegué a una obvia conclusión: trabajo hay. El problema es que tampoco mucho, y que además está fatal distribuido. En Barcelona y Madrid es relativamente fácil encontrar empleo. En otras provincias y ciudades está seriamente mal el tema. Pero si mis amigos son de Madrid… ¿por qué no encuentran trabajo? ¡Pero si yo encuentro empleo por todos lados! No sé, será que tengo mucha potra y me encuentro con todos los carteles. Mira, pues a partir de ahora, cada vez que vea un puesto que puede interesar a un amigo le paso el contacto de la empresa, y a ver qué pasa.

Y aquí empecé a encontrarme con comportamientos increíbles. Vergonzosos, tal y como está la situación en España. Veamos algunos:


CASO 1.

Una amiga peluquera lleva meses en paro. Encuentro un cartel de una peluquería, a 20 minutos en metro desde casa de esta chica, donde buscan a alguien. Inmediatamente cojo el número de teléfono, llamo a mi amiga y se lo dicto. Unos días después voy a comer a su casa.
– Oye, ¿y qué pasó con lo de la peluquería que te dije? ¿Llamaste?
– Sí.
– ¿Y qué tal?
– Pues muy mal, tía.
– Comprendo. ¿Habían cogido ya a alguien? ¿No pasaste la entrevista?
– Qué va.. que la tía me contestó super borde al teléfono… y yo paso de tener una jefa borde, así que colgué.
… Esta tía es gilipollas. Y no va por la jefa.

CASO 2.
Al lado de mi trabajo acaban de abrir un local de comida rápida donde buscan dependienta  urgentemente para trabajar a tiempo parcial. Llamo corriendo a la misma amiga de antes, que vive a apenas 30 minutos de aquí, y le paso el número. Un par de semanas después la vuelvo a ver.
– Oye, ¿y qué pasó al final lo del local ése en el que buscaban camarera?
– Nada, no llamé.
– ¿Y eso? – le habrá salido algo mejor, supongo.  Servir perritos calientes nunca ha sido su sueño.
– Pues que no tenía saldo, así que nada.
¿Bromeas? Quítale el móvil a tu novio, pide al vecino que te deje usar el suyo, suplica a tu madre que te recargue el móvil, roba uno por la calle o preséntate directamente en el local, que tampoco está tan lejos. Si de verdad buscas trabajo no tener saldo en el móvil no es en absoluto un problema. Para nada.
Os pensaréis que la chica es una niña de 16 años que sólo quiere el dinero para poder beber más cubatas los fines de semana, pero no. Tristemente es una chica de 23 años, que vive con su novio desde hace dos y a quien su madre le paga la hipoteca porque es así de maja, pero que teóricamente se tiene que pagar ella solita el resto de gastos… lo que me pregunto es cómo, si rechaza así los curros.

CASO 3.
– Oye Sara, ¿no conocerás algún sitio donde busquen gente? Llevo tres meses sin curro y tirando de ahorros, pero no sé qué voy a hacer para pagar las comidas o las facturas del mes que viene.
– Pues ahora que lo dices… la pizzería del fondo de la calle busca preparadores de pedidos. Es sólo media jornada, pero como no cobras paro ni nada… te da para ir tirando hasta que encuentres algo mejor.
– ¿Una pizzería? Ufff… bueno, si eso me lo pienso, pero no sé… no me gusta eso de trabajar en pizzerías. Creo que mejor seguiré buscando…
Os acabo de presentar al novio de la amiga de arriba.

CASO 4.
Mi compañera de piso llega a casa indignadísima de una entrevista de trabajo. Le pregunto qué le pasa. A saber qué mierda le han ofrecido. Sueldo de mierda, esclavitud horaria, sin contrato… Si es que hoy en día está la cosa mal.
– Pues que la entrevista era para Carrefour.. y llego allí y me dicen que es para trabajar en la sección de frutería. ¿Te lo puedes creer?
– Pero… de salario me dijiste que eran como 800 o 900, ¿no? Que para el alquiler te da de sobra… y el horario es intensivo de mañana,  que te viene genial para la uni…
– Pero, ¡en la frutería, Sara! ¡No pienso trabajar en una frutería!
Pues hija, si yo fuera Rajoy no sólo subía el IVA, si no que creaba un impuesto especial para que lo pagaras sólo tú. Porque te lo mereces, por imbécil.
Días después la chica aceptó una entrevista para una productora de cine porno. La gente tiene remilgos muy extraños.

CASO 5.
La misma compañera de piso sale de su cuarto y me dice que la han llamado de una empresa en la que la han aceptado, pero que ha rechazado el trabajo. Le pregunto por qué. Resulta que el sueldo es de 500€ mas comisiones. Como salario base es una mierda, ¿eh?
Pues no, no tanto. Porque el trabajo era para 30 horas por semana. Vale, no es un sueldazo, pero tampoco es esclavitud. Y para  pagar los 200€ del alquiler te llega  te sobra.

CASO 6.
– Necesito dinero pero ya, de verdad, estoy desesperada… Que no pido mucho, aunque sean sólo un par de horas por semana, o uno o dos días de trabajo en una campaña de algo, yo qué sé, es que no tengo un duro.
– Pues la madre de una amiga busca profe particular para su hija pequeña. A lo mejor te interesa.
– Uy, no sé… ¿Cuánto paga?
– 10€/hora. Serían unas cuatro horas por semana, dos tardes semanales o algo así.
– Ufff… ¿y vive lejos?
– A unos 10 minutos en coche.. pero tranquila, que la mujer es un cielo. Viene ella a recogerte y te trae cuando acabes las clases.
– Ufff… no sé, no sé yo… Bueno, si eso me lo pienso, pero no estoy segura…
Joder, gracias por honrarnos pensando en la posibilidad de si eso, quizá, si acaso, tal vez aceptar el puesto. Coño, como que no hay estudiantes dispuestos a hacer cola para trabajar tocándose las narices un par de horas por semana y ganar un dinero que cubre perfectamente tus necesidades de cerveza semanales. Anda ya.

CASO 7.
Como siempre ando echando un ojo en Infojobs suelo encontrar muchas ofertas interesantes que a mí no me vienen bien por horarios o lo que sea. En esta ocasión encontré una en una provincia distinta a la mía, pero cerca de casa de una amiga en paro. Por supuesto le envié el enlace, y ya de paso le redacté la carta de motivación. Unos días después la llamaron para ir a una entrevista.
No le convenció porque antes de incorporarse al puesto de trabajo había una semana de formación en turno de mañana, que le coincidía con la universidad, aunque luego el trabajo iba a ser de tarde. Se negó a faltar cinco días seguidos a clase.
Lo podría haber entendido si la chica estudiase ingeniería industrial, pero es de magisterio. No lo digo en absoluto por discriminar carreras, nada más lejos de mi intención. Pero en general, hay pocas carreras de humanidades o ciencias sociales en las que no puedas recuperar una semana de clases con un par de tardes leyéndote el temario desde tu casa. Y si es por un contrato indefinido en horario parcial justo en el turno que mejor te viene, que le jodan a Didáctica del inglés I una semana, que no se va a acabar el mundo.

Como veis no son ideas mías: hay gente muy verde en esto del mercado laboral. Puede que ninguno de esos trabajos sea el empleo de sus sueños, pero siguen siendo empleos. No se puede empezar a construir la casa por el tejado; para llegar a jefe hay que pasar por empleado, y por ello ningún trabajo se debería despreciar sin tener ofertas mejores a la vista.

Por eso os animo a mirar dos veces cada oferta de trabajo; mucha gente bien posicionada de nuestro alrededor ha empezado en empleos de este estilo, y hoy en día tienen cargos mucho más importantes y con mejores condiciones.

Sean cuales sean tus planes, el éxito de tu día comienza ahora. Respira hondo y comienza con entusiasmo

Bachillerato, Empleo, Orientación, Universidad

Cómo elegir a qué te quieres dedicar

En una semana los estudiantes de Madrid comenzarán los exámenes de Selectividad. Es un momento bonito, emocionante y tenso, muy tenso. Cada uno vive la experiencia a su modo, supongo. Yo pasé tres días durmiendo sobre apuntes -literalmente; tenía tan ocupados el suelo y la mesa con libros y cuadernos diversos que acabé colocando algunos en la cama, y no sabía dónde moverlos por la noche-, intentando estudiar pero hablando finalmente por facebook, hojeando libros sin concentrarme realmente en el texto… Fueron tres mañanas de estrés porque a mi DNI le gustaba jugar al escondite, y tres tardes de sueño intentando no dormirme antes del examen de las 16.00.

Pero lo peor vino después, a la hora de elegir estudios. Y esto creo que fue igual para la mayoría de nosotros, sin importar la nota obtenida o la rama del bachillerato que hubiésemos cursado. Porque todos sabíamos lo que nos interesaba, pero no sabíamos si tenía salidas, no sabíamos si sería adecuado a nuestro nivel de conocimientos, no sabíamos si sería muy caro, si estaba bien o mal visto (este criterio es importante para mucha más gente de la que parece), si nos cogerían en la universidad cercana a casa… Y al final todos, y digo todos, tuvimos problemas por la nota. Unos porque era demasiado baja para acceder a los estudios de sus sueños, y otros porque tenían una nota demasiado alta y la gente les insistía para entrar en Medicina/ doble grado de Derecho para “no desperdiciar” sus buenos resultados académicos. Llevábamos meses pensando en qué estudiar, por no decir años; habíamos reflexionado mil veces este tema, lo habíamos discutido con profesores y tutores… y seguíamos igual. Para colmo, muchos profesores imbéciles tradicionales, por llamarlos de algún modo, continuaban dando el ya demasiado escuchado consejo de “si no sabes qué hacer, estudia ADE“.

Muchos se deprimieron al ver en qué estudios les admitieron. Muchos decidieron continuar con la carrera que les había tocado (sí, como en una lotería) simplemente por no perder un año. Algunos entraron en la carrera de sus sueños y descubrieron que no era tan soñada como creían.

Equivocarse de carrera es fácil, es un hecho que hay que aceptar. He aquí unos consejos para elegir estudios. No hay respuestas mágicas para nada, pero tal vez te puedan orientar.

– Persigue tus sueños. Por algún motivo la sociedad prefiere empujar a la gente a estudiar carreras conocidas y con salidas. El problema es que esas carreras están saturadas, y si no lo están aún lo estarán en dos o tres generaciones. Piénsalo. ¿Cuantas facultades en España ofrecen la carrera de ADE? ¿Cuántas clases tiene cada una? ¿Cuántos alumnos por clase? Si de verdad te gusta la carrera, adelante, no te lo pienses. Si sólo vas interesado en el dinero o en las salidas laborales vas por mal camino. Te gustarán menos tus estudios, es posible que obtengas peores notas, todo para acabar en un trabajo que tal vez no te gusta, ¡y eso si encuentras trabajo! Puestos a estar en el paro, mejor estar en paro tras pasar cuatro años estudiando algo que te apasiona que algo que te es indiferente.
Si no me crees habla con los cientos de maestros que están ahora mismo en paro, cuando en sus tiempos era una profesión con trabajo garantizado. Las cosas cambian.
– No hay carreras sin salidas, solo tontos que opinan. Traducción del inglés tendrá muchas salidas, sí, pero también muchos titulados. Filología portuguesa no es la carrera con más salidas en España, no lo voy a negar, pero, ¿cuánta gente se gradúa cada año en esta carrera? ¿Cincuenta personas? No habrá mucho trabajo, pero tampoco hay mucha competencia. Céntrate en estudiar, en sacar buenas notas y sobretodo en aprender, y trabajo no te faltará, estudies lo que estudies. Ey, ¡si hasta hay licenciados en filosofía con contrato fijo y vacaciones!
– Opositar o no opositar: ésa es la cuestión. Las carreras que van más enfocadas a la docencia suelen acabar pasando por las oposiciones; o al menos, no opositar limita muchísimo tus opciones laborales. Por no hablar de otras carreras que requieren prácticas obligatorias tras aprobar un examen de tipo oposición, como medicina y el MIR, psicología y el PIR, químicas y el QIR, farmacia y el FIR… Si no te ves capacitado para estudiar ocho horas al día durante meses y meses o no tienes una alta tolerancia a la rutina y al fracaso tal vez debas plantearte un plan B.
–  Posibilidades económicas: sólo tienes una vida, y tienes que aprovecharla al máximo. Si la carrera de tus sueños está en una universidad privada y cuesta un pastizal, si quieres estudiar en otro país… Pues te toca buscarte la vida. No hay nada imposible. Hay becas, ayudas económicas y préstamos. Tú puedes. Miles de personas lo han conseguido antes que tú. Supéralas.
– ¿Cerca o lejos de casa? Estudiar lejos de cada es una gran oportunidad para madurar, conocerte a ti mismo y vivir la nueva época que se abre ante ti de un modo más adulto. Vivir en cada de los padres implica menos gasto y más comodidad, pero también menos crecimiento personal. En otras palabras, es prolongar tu vida de adolescente o avanzar ya hacia la verdadera juventud. Si no tienes recursos económicos puedes solicitar becas o buscar trabajo parcial. Pero si ahora no puedes, no pasa nada; ya habrá momento para independizarse más adelante. Además, las universidades ofrecen un montón de becas de intercambio y convenios que te permitirán ir a pasar un tiempo fuera de casa para conocer la experiencia de estudiar y vivir solo.
– ¿Ganaré mucho dinero?, chorradas. El dinero no da la felicidad. Cualquier carrera puede dar dinero si eres bueno; es más, hay gente que no ha pisado una universidad en su vida y gana al año más de lo que ganaremos tú y yo juntos en toda nuestra vida. Esfuérzate en ser el mejor y los resultados llegarán..
– ¿Y si no sé qué quiero estudiar? Pues no malgastes tu tiempo y no estudies. Pasar un año en una carrera que pensaste que te gustaría, pero finalmente no era para ti no es perder un año, es invertirlo. Durante ese tiempo habrás aprendido un montón de cosas, te habrás conocido a ti mismo un poco mejor y te habrás librado de la sensación de “qué pasaría si hubiese estudiado (insertar aquí el nombre de la carrera); ya has probado la experiencia, no te ha gustado, y a otra cosa. Pero perder un año probando carreras al azar es perder dinero y tiempo.
Fingimos ser avanzados, pero lo cierto es que los españoles somos muy cerrados de mente. Preescolar – primaria – instituto – bachillerato – carrera – año erasmus – máster – trabajo serio y estable – compartir piso con tu pareja – boda – hijos – nietos. ¿Te suena este esquema? Es lo que nos meten desde críos en mente. Cuando encuentres a la persona de tu vida o el trabajo de tus sueños tu vida quedará definida durante años. Aprovecha que tienes 18 años y un mundo de elecciones a tu alrededor para hacer lo que tú quieres. Tómate un año sabático. Estudiar idiomas, irte de au pair, ir a trabajar al extranjero, o tal vez cerca de casa; irte de voluntariado con una ONG, o quizá hacer ese curso de piano para el que nunca tuviste tiempo y ahora te apetece hacer. Al final de este año tendrás muchísimo más claras las ideas y te resultará más fácil elegir a qué dedicar tu vida.

Recuerda esto: las empresas no buscan solo gente bien cualificada. Eso valía antes, en la época de tus padres y tus profesores. Ahora que todo el mundo tiene titulación de FP o universitaria las empresas buscan algo más.  Buscan gente con idiomas, con experiencia en entornos internacionales, con habilidades sociales, con facilidad de adaptación, con ideas e ingenio y con capacidad de mando y liderazgo. Esto no se aprende en clase, si no en la calle. Las empresas buscan gente que ofrezca algo diferente. Piénsalo. ¿Cuánta gente se gradúa en economía anualmente? Cientos. Miles. ¡Millones! ¿Por qué tendría una empresa que contratarte precisamente a ti entre todos ellos? Demostrarles que piensas diferente al resto y que has pasado un año de tu vida aprendiendo de la vida o adquiriendo experiencia en ella te diferenciará de los demás.

– Quiero hacer un FP. Enhorabuena. Has optado por una opción inteligente. Los titulados en FP realizan una formación más corta, práctica y con mucha salida -dependiendo de la formación profesional que quieras cursar, claro-. Si quieres aprender a realizar un trabajo este es tu lugar. La Universidad es interesante, pero una gran parte del temario está compuesta por teoría que realmente no tiene aplicación práctica en el trabajo. Al fin y al cabo, está orientada a la investigación y al conocimiento general de una rama amplia del conocimiento, mientras que la mayoría de los trabajos implican la especialización en una pequeña parte de él.
Esto no te pasará con FP. Tienes un amplio abanico de posibilidades, no tienes que pagar para cursarlo, tienes prácticas aseguradas, y la opción de estudiar en la universidad más adelante si finalmente te apetece hacerlo.
– No te obceques con tu nota media para elegir estudios. Sí, has sacado un 13,95 en el bachillerato sanitario pero te apetece hacer peluquería. Pues adelante. Mejor peluquero y feliz que médico y amargado.
También en el caso contrario: te has quedado a las puertas de los estudios de tus sueños porque la nota de corte era muy alta. Para todo hay solución. Si es la carrera de tus sueños, se merece un pequeño sacrificio por el camino. Puedes repetir selectividad, hacer un FP desde el cual puedas acceder al grado que querías o matricularte en una titulación universitaria similar a la que pretendías cursar y cambiarte de estudios a final del primer año, teniendo en cuenta que si los estudios tienen asignaturas comunes te los convalidan.
No es perder un año. Lo bueno se hace esperar.
– La opinión de tus padres.  Hay padres muy bien informados que conocen perfectamente a sus hijos y son los mejores consejeros posibles, pero la mayoría se dejan llevar por ideas falsas. Por ejemplo, el mercado no demanda lo mismo a los trabajadores ahora que hace treinta años; es un error seguir preparándose para el mundo laboral como si estuviésemos todavía en los años ochenta. Además, a muchos padres les hace ilusión que el niño estudie algo que suene bien, o lo que estudiaron el padre o el abuelo. El problema es que la ilusión tiene que venir del niño, no del resto de la familia.
Si quieres hablar con alguien que te pueda dar una opinión realmente formada prueba a hablar con un psicólogo industrial o un sociólogo especializado en recursos humanos. Han estudiado básicamente para conocer las exigencias del mercado en cuanto a capital humano se refiere. Saben lo que hay, y saben lo que se pide.
 Asiste a clases en la universidad: antes de que acabe el curso asiste a alguna clase de la carrera que tienes en mente. Verás cómo son las clases, el ambiente, y te harás una idea del entorno educativo en general.
 – Ten en cuenta tus capacidades y habilidades: es estupendo que tengas ilusiones y me parece genial que quieras hacer ingeniería industrial… pero si la última vez que hiciste bien un ejercicio de mates todavía echaban Barrio Sésamo en la tele tal vez deberías pensar que quizá algo un poco menos complejo matemáticamente hablando sería más adecuado para ti.

Y si tras tu primer año de carrera descubres que te has equivocado no pasa nada. Tendrás 19 años y una vida entera por delante para dedicarte a tu verdadera vocación.