Educación no reglada, Orientación, Universidad

Participa (gratis) en el Summer Media School de la UFV

Como soy un culo inquieto, hace unos años me dio por apuntarme a la primera edición de este curso. Es una escuela de verano de la Universidad Francisco de Vitoria cuyo objetivo es, en teoría, que los alumnos de 1º y 2º de bachillerato tengan un primer acercamiento a la que consideran su vocación, con el objetivo de ver si de verdad les interesa o no. El principal interés de la universidad es hacerse publicidad, claro, para algo es privada… pero te lo pasas bien y es un primer acercamiento al mundo universitario. Te servirá para conocer un poquito más tu futura carrera y para tener algo con lo que comparar distintas universidades. Gracias a este curso yo decidí NO estudiar audiovisuales, mientras que otros compañeros consiguieron información sobre qué universidad de Madrid posee los mejores equipos de grabación y en cuales no iban a ver una cámara ni por equivocación; esto les ayudó mucho a elegir universidad más adelante.

Estos talleres de verano cambian un poquito cada año. En la actualidad la SMS consta de dos programas distintos:

1) Elige, Conoce, Encuentra.
Dirigido a alumnos de 1º y 2º de Bachillerato que tienen claro qué quieren estudiar y quieren vivir lo que es ser universitario, teniendo su primer contacto con la universidad. Puedes elegir una de las múltiples carreras de la UFV; dedicarás una semana entera a realizar talleres relacionados con tus estudios favoritos para conocerlos un poco más y descubrir si realmente te interesan.

2) Descubre tu vocación.
¿No sabes qué quieres estudiar? La UFV, dependiendo del bachillerato que estés cursando, te mostrará distintas carreras y te enseñará a descubrir tus puntos fuertes -al menos en teoría-. Y si no, como mínimo te echas unas risas.

Puedes encontrar más información aquí.

Este año estos programas tienen un coste de 60€; sin embargo, aquellos que vayan recomendados por antiguos alumnos pueden participar en el curso de manera gratuita. Si tienes la intención de participar (o tienes un primo, hermano, sobrino o amigo que está interesado) no dudes en contactar conmigo.

Ya he hecho suficiente publicidad por hoy, ¿no?

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Error informático en la notificación de suplencias para la beca de inmersión lingüística del MEC y la UIMP

Como ya habréis visto el Ministerio ha enviado esta mañana un email bastante mal redactado -a mi entender, por lo menos, porque más de uno ha sido incapaz de hallar la nueva resolución con las instrucciones enviadas- indicando que ha habido un error en la información publicada sobre las listas de espera de esta beca.

Por si sois de los que aún seguís dudando en qué puesto os encontráis, lo podéis averiguar del siguiente modo:

1) Haced log in con vuestros datos de acceso.2) Clic en “mis trámites”.
3) De las opciones que os aparecen, seleccionad “becas”.
4) De la lista de becas a las que hayáis postulado en los últimos años, debéis seleccionar aquella titulada “Convocatoria de ayudas para participar en cursos de inmersión en lengua inglesa…” seguido del nivel educativo para el que se convoca (hay una para enseñanza de estudios superiores y otra para magisterio y bachillerato, creo recordar, así que el nombre cambia). Haced clic justo debajo, sobre “formulario de solicitud y consulta de solicitudes“.
5) En la pantalla que os aparece, debajo del cuadrito azul, clic en “acceso a la solicitud“.
6) Y en esta pantalla ya podéis encontrar vuestro número de suplente actualizado, en la última línea de texto.

Suerte!

Y, querido ministro Wert, un poquito de atención a los becarios que envían los emails, que los pobres no se deben de concentrar trabajando 40 horas por 200 euros al mes.

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Anuladas las becas de Idiomas del Ministerio de Educación

Bombazo informativo. Esto va a generar muchos debates en los próximos días. Nuestro querido ministro Wert ha decidido suprimir las becas de idiomas en el extranjero, sustituyéndolas por cursos de una semana de duración en España.

Lo increible de esto es que me parece una buena decisión. He tenido la suerte de ser beneficiaria de ambos tipos de becas, y debo admitir que los cursos de inglés en la UIMP, de los que ya hablé anteriormente, son, de lejos, una mejor inversión. Aunque el tema de “me voy de vacaciones gratis tres semanas” resulta muy atractivo a los estudiantes, no creo que el Estado esté en condiciones de sufragar unos viajes que, si bien a nivel cultural son muy útiles, a nivel lingüístico dejan bastante que desear. Sin embargo, el abanico de idiomas ofertados es poco amplio; sería necesario mejorar las opciones disponibles para los becarios.

Pero como sé que el tema ese de las vacaciones pagadas nos gusta a todos, hoy os traigo una alternativa que tal vez no conozcáis: Eurobecas. Se trata de becas para alumnos de FP con dos modalidades: ayuda económica complementaria a la Erasmus prácticas (para aquellos que hayan recibido beca de prácticas en el extranjero y necesiten una ayuda adicional) o prácticas en verano en el extranjero. Las convoca Caja Madrid y podéis encontrar la información necesaria aquí. Eso sí, daos prisa porque el plazo acaba mañana.

Y tú, ¿qué opinas?

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Minipost: ¿es difícil el examen de monitor de ocio y tiempo libre?


¿Qué examen?

No sé si en alguna escuela de ocio y tiempo libre los harán, pero lo normal es que solo tengas que redactar una memoria de tus prácticas. Ahora bien, la memoria de prácticas es otro tema. La última que redacté me llevó dos noches completas y superó las cien páginas. Con suerte estudiarás en una escuela que te explique bien como redactar la memoria o tendrás un buen coordinador durante tus prácticas que te explique como hacerlo. El que no da con buenos coordinadores suele pasarlo mal para redactar el texto en cuestión. Pero vamos, que tampoco es nada del otro mundo. Haz el curso, merece la pena.

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Cursos de Operaciones y Observadores de Paz

La Escuela de Guerra del Ejército de Tierra organiza nuevamente para el 2013 los cursos de Observadores de Paz y  los de Operaciones de Paz dos por semestre, respectivamente. Ambos están abiertos a la participación de personal no militar y no suponen ningún gasto de matrícula, aunque cada alumno deberá hacerse cargo de los gastos de manutención y alojamiento si fuera necesario su desplazamiento, siempre teniendo en cuenta que la mayor parte del desarrollo de las materias se impartirán en la mencionada Escuela, en la calle Santa Cruz de Marcenado, número 25, de Madrid.

Los  cursos de Operaciones de Paz, tendrán  lugar en su primera edición entre el 19 de febrero y el 8 de marzo y en su segunda edición entre el 12 y el 29 de noviembre, abarcando materias muy diversas, por ejemplo, sobre la política exterior española en este tipo de operaciones, el apoyo del psicólogo a las mismas, el Ejército de Aire y la Armada en ellas, su aspecto financiero, la aproximación al Islam o la gestión de equipos en situaciones de crisis, todo ello apoyado por prácticas.

Los cursos de Observadores para Misiones de Paz tendrán lugar del 21 de mayo al 13 de junio el correspondiente al primer semestre y del 8 al 31 de octubre para el segundo semestre, y en él se impartirán materias como el Derecho Internacional Humanitario, conducción todoterreno, seguridad y autoprotección, la protección de la población civil en conflictos armados, las ONGs en misiones de paz o la actuación policial del observador de paz, además de varias clases y ejercicios prácticos que tendrán lugar fuera de la Escuela.

Para optar a los cursos no es necesario rellenar ningún formulario de inscripción, aunque sí efectuar un contacto previo un mes antes del inicio del curso con el organismo seleccionador del alumnado, la Dirección General  de Política de Defensa, a través de la Subdirección General de Cooperación y Defensa Civil (Área de crisis), en el Ministerio de Defensa, avenida de la Castellana 109 de Madrid, o en el teléfono: 913 955 000. Si necesita una mayor información sobre los cursos contacte con el Departamento de Operaciones de Paz de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, teléfono 915242000 (centralita).

Nota: este texto me ha llegado a través del Centro de Empresa de Guadalajara. No me gusta plagiar tan descaradamente pero me parecía interesante compartirlo.

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Curso de Monitor de Ocio y Tiempo Libre

De vez en cuando me siguen preguntando por este curso. Aunque con los años cada vez lo conoce más gente siempre está el típico amigo más joven, o el que con veintitantos ha decidido abrirse nuevas puertas para entrar al mundo laboral. Para esa clase de gente escribo este artículo, que espero que sirva como una pequeña guía para contestar vuestras preguntas:

-> DÓNDE HACERLO
El curso lo imparten las Escuelas de Animación, normalmente a través de centros jóvenes (municipales o religiosos).

-> PRECIO
Depende, hasta un máximo de unos 400€. Los centros juveniles suelen subvencionar una parte del curso a la gente que cumpla ciertos requisitos (empadronados en la zona, menores de X edad, etc). En mi caso, por ejemplo, el curso costaba 300€ y no pagué más de 150€. Es un dinero bien invertido, ya que permite conseguir trabajo compatible con los estudios con facilidad.
Para los de la provincia de Madrid os dejo este enlace.

-> REQUISITOS
Dependen de cada Comunidad Autónoma. En algunas permiten realizar el curso con 16 años, en otras es necesario ser mayor de edad. Sin embargo, es difícil encontrar trabajo antes de cumplir 18, debido a que un menor no puede responsabilizarse legalmente de otras personas. Pero hacer el curso temprano tiene una ventaja: cuando cumplas 18 ya habrás hecho las prácticas y conocerás algunas empresas de la zona, teniendo mayor facilidad para encontrar empleo. Cuando tengas 20 o 22 verás gente de tu misma edad que recién está empezando, y tú les llevarás cuatro años de experiencia y de currículum.

-> TEMARIO
Se aprende un poco de todo; juegos, canciones, aspectos legales… Es un curso muy interesante, porque tan pronto aprendes cómo hacer letrinas como las implicaciones legales del trabajo con menores. Se insiste en cómo redactar una programación y en los juegos, muchos juegos. Te pasas el día jugando. Y te lo pasas como un enano, dicho sea de paso.

-> AMBIENTE DEL CURSO
Un tema frecuente de preocupación es cómo será la relación con los compañeros. Bueno, puedo decir que hay de todo. Cuando yo lo curse todos los participants teníamos alrededor de 16-17 años, pero más de un conocido se lo ha sacado en sitios donde la edad media era 20-35. De todos modos, con tanto juego y rompehielos es difícil que no se cree un ambiente agradable.

-> EVALUACIÓN
El curso de Monitor de Ocio y Tiempo Libre tiene una duración de 150 horas de clase teórica (un mes de vacaciones yendo a clases solo por la mañana o dos meses en invierno yendo solo en fines de semana). El único requisito para aprobar esta parte es ir a clase a diario, ya que pasan hojas de asistencia y no puedes faltar a más del 20%. Después viene la fase práctica, que consiste en hacer 120 horas de prácticas en cualquier clase de actividad de ocio y tiempo libre; por último tienes que redactar una memoria al respecto, según la cual evaluarán si apruebas el curso o no.

-> PRÁCTICAS
En las prácticas hay de todo. Conozco a gente que ha tenido que repetirlas y a otros a quienes les han ido estupendamente desde el primer momento. Puedo agradecer que mi caso ha sido el segundo. La Escuela de Animación no me facilitó las prácticas, tuve que buscarlas yo misma, pero encontré un lugar estupendo al lado de mi casa donde me admitieron como monitora todo el verano y en el que posteriormente me contrataron durante dos años. Me tocó estar con los renacuajos, cosa que en su momento detesté porque a mí los críos me gustan ya creciditos, pero en fin… es lo que tiene hacer prácticas con 17 años. En las prácticas, en teoría, nunca vas a estar sin la supervisión de un monitor cualificado y siempre vas a realizar funciones de apoyo. Esto es algo que no siempre cumplen; solo ocurre en los campamentos muy, muy bien organizados, que son la menor parte de ellos. Durante tus prácticas vas a trabajar como un monitor cualquiera y casi siempre tendrás un monitor cualificado a tu lado, pero si un monitor se pone enfermo olvídate, que tu compañero de grupo se va tendrá que sustituirle y te toca a ti comerte todo el marrón de tu grupo.
Y en el fondo tanto mejor. Así es como más se aprende.
Es necesario mirar con detenimiento el tema de las prácticas. Aunque la mayoría de nosotros las escogemos muy al azar es importante enfocarlas un poco al tema al que te quieras dedicar. Los monitores de ocio y tiempo libre somos expertos en el arte del instrusismo profesional, nuestro ámbito de actuación es muy grande, pero tienes que saber situarte bien desde el principio para poder trabajar en ello. Aparte de los típicos campamentos he visto a monitores trabajando en centros de la tercera edad, centros para mujeres maltratadas, casas de acogida… Son salidas más escasas, donde por lo general piden una mayor cualificación pero donde cualquier monitor puede meterse si sabe cómo. Ten en cuenta que compites con psicólogos, educadores y trabajadores sociales; tu única ventaja frente a ellos es la experiencia. Si quieres trabajar con mujeres enfócate a ese sector desde tus prácticas. Nunca es pronto para decidir a qué ámbito dedicarte.
En esta web puedes encontrar ofertas de prácticas en sitios muy especiales e interesantes.

-> LA MEMORIA.
Lo más horrible del mundo. La hice en una noche, pero, ¡qué noche! Normalmente ocupa entre 20 y 30 páginas, aunque hay quien se emociona y la hace de ochenta. No me voy a molestar en describirla, durante el curso te contarán en detalle como has de redactarla. Da igual, no servirá de nada. Por mucho que te cuenten, a la hora de ponerte a escribir no dejarás de pensar “¿pero cómo se hace esto?

-> SALIDAS LABORALES.
Lo dicho: los monitores somos especialistas del instrusismo profesional. Y por tanto nunca falta trabajo. A veces, incluso, hay trabajo decente y bien remunerado.
Es importante dar buena imagen en las prácticas. Y esto puede parecer obvio para cualquier persona de cierta edad, pero no para gente 16 años que acceden por primera vez al mundo laboral. He visto a más de uno -yo misma en ocasiones- con unas pintas…. Las prácticas no son una pasarela de moda urbana, no hace falta que muestres en ellas lo estupendamente que te queda tu atuendo gótico. Deja eso para la calle.
Si das buena imagen en las prácticas es fácil que te contraten. Por ello es importante que averigues si la empresa en la que las haces se dedica al ámbito que interesa. Yo quería dedicarme a campamentos urbanos y actividades extraescolares, pues es lo más compatible con mis horarios, y tengo que admitir que nunca me ha faltado trabajo. No es un trabajo que te de para vivir, pero mientras eres estudiante esos 400€ al mes son muy jugosos. Es un trabajo que tiene la ventaja de ser muy divertido y bastante flexible; si un día no puedes ir por tener examen al siguiente suelen hacerte el favor y poner a otro monitor a sustituirte. También hay que saber ceder a cambio, claro. Más de una vez me ha llamado mi jefe por necesitar alguien que cubra una sustitución inmediatamente y, teniendo planes hechos o no, no me ha quedado otra que aceptar. Si él me hace el favor… no voy a ser yo menos, ¿no?
Y así pasamos la vida los monitores de extraescolares.
A un monitor nunca le falta trabajo; y lo mejor es que puedes hacer de tu hobby tu profesión. ¿Te gusta el maquillaje? Apúntate como monitor para cursos de maquillaje en institutos y centros juveniles. ¿Te gusta el deporte? Monitor deportivo. ¿Te gusta el cine? Organiza cine fórums, talleres de grabación, edición… si otra cosa no, pero el mundo del ocio es amplio y variado. Además, con el tiempo aprenderás las posibilidades para crear tu propia asociación, que te permitirá ofrecer las actividades que tú quieras y trabajar en ellas recibiendo subvenciones estatales y sin las complicaciones legales y económicas de una empresa.
Con la edad tu currículum adquirirá un carácter más serio y podrás ampliar muchísimo tu campo de trabajo. Compañeros míos trabajan como monitores en casas de acogida, en centros de prevención de la drogadicción y el alcoholismo, en centros jóvenes, de formadores, como coordinadores de algún área concreta de diversas ONG… un ámbito laboral más o menos variado al que normalmente se llega con una carrera de cuatro años, pero que el que se lo curra accede a ello con un cursillo de un mes… y muchas horas de trabajo a sus espaldas, eso sí.

-> COMPETENCIA.
Solían decirme que no me molestase en hacer este cursillo, que hay mucha gente que lo tiene y que no merece la pena por eso. Bueno, no sé en otras zonas de España, pero en mi ciudad hacen este curso dos veces al año (25 personas por cada curso) y os aseguro que la competencia es mínima. De las 25 personas de mi curso hemos acabado trabajando en ello tres; los otros pasaron de las prácticas o no han querido continuar en este mundo. Además, ten en cuenta que la mayoría de estas personas estudian a la vez otras cosas, y en cuanto les sale trabajo de ello abandonan el mundillo del ocio y el tiempo libre. Aunque mucha gente tiene el curso, no son tantos los que se dedican a ello.

-> ¿MERECE LA PENA?
Sí. Sin ninguna duda. Total y absolutamente, sí.
Cuando comencé en el mundo de la animación era una cría. Como cualquiera a los dieciséis años, vaya. Mis primeras prácticas me enseñaron la responsabilidad de tener un grupo a tu cargo y tener que ir a trabajar todos los días. Parece una chorrada, pero me parece muy importante habituarse al mundo laboral desde una edad temprana, y no desde los 25 como hace más de uno.
Con esa edad odiaba a los niños, y ya ves. Bueno, me sigue costando horrores interactuar con niños menores de ocho años, pero ahora los mayores me hacen gracia y todo, me lo paso estupendamente con ellos. Cada persona reacciona de forma distinta ante el mismo estímulo, por eso no sé como va a afectarte a ti lo de ser monitor. Te puedo contar que cuando yo comencé en esto era una cría, sí, pero además una cría con pocas habilidades sociales, nula para dirigir grupos, para hablar en público o para interactuar con mis compañeros de trabajo. Durante el curso de monitor aprendí a perder la vergüenza a base de cantar canciones infantiles y de jugar a tener tres años; durante las prácticas y el tiempo de trabajo, a relacionarme de manera más formal con padres y jefes, a ser el centro de atención de un grupo, a captar la atención, a soltarla cuando procede, a hablar con soltura delante de grupos y a tener confianza en mí, porque oye, si consigo apañármelas con un grupo de preadolescentes hormonados y logro encima que me hagan caso y aprendan algo, puedo apañármelas con lo que sea. Y no había caído hasta ahora, pero en cierto modo sí que aprendí algo. Todas esas habilidades me han ayudado muchísimo en la vida. En el ámbito laboral, pasé dos años como monitora dando clases de inglés, lo cual me animó a presentarme hace poco a un puesto de trabajo donde requieren gente bilingüe… y ahora vivo de ello. En el terreno personal… uff, ¡todo! Aprendí a perder la vergüenza y a mantener conversaciones banales jugando con niños, pero resulta que su mayor aplicación práctica está en el mundo de los adultos, o por lo menos en el de los jóvenes.
¿Merece la pena? Sí, totalmente. Siendo tan joven duele pagar el precio del curso, pero volvería a pagarlo si hiciese falta. No te olvides del tema una vez hayas aprobado las prácticas; insiste a tu empresa, recuérdales que estás ahí, pídeles que te contraten. Si sigues con ello este curso te devolverá muchísimo más de lo que has invertido en él.

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Cursos de tanatopraxia

El año pasado tuve unas semanas muy raras en las que pensé que la universidad no me iba a admitir. Visto que iba a pasarme el año sin hacer nada decidí hacer algo para llenar horas y comencé mi búsqueda de opciones alternativas, que terminaron siendo tres: voluntariado en Rumanía, voluntariado en Polonia o curso de tanatoestética en Madrid.

Que así dicho parezco un poco raruna, pero os juro que soy más normal de lo que aparento.

El caso es que me admitieron en la universidad, me quedé sin tiempo y sin dinero y dejé todo aquello. Pero este año, de algún modo, he vuelto a caer. De repente en mi bandeja de entrada vuelve a haber información sobre campos de refugiados chechenos y academias privadas de Madrid… Ufff, ¿pero no habíamos quedado en que iba a terminar la carrera y ya luego dedicarme a hacer cosas raras? La diversidad de opciones en la vida me puede.

Buscar una academia de tanatopraxia es difícil. Muy difícil. Si son baratas o son a distancia o no incluyen prácticas; si incluyen prácticas el precio sube fácilmente hasta 1500€ por un cursillo de una semana; si tiene un precio razonable, un temario decente e incluye prácticas resulta que el curso es en Barcelona (la mitad del movimiento tanatopráctico de este país se centra en Cataluña; cualquiera diría que en el resto de España no fallece gente). Y luego está el tema de que en nuestro país no hay titulación oficial de tanatopraxia, que al parecer solo existe en Francia y Canadá, y acabas preguntándote si merecerá la pena ir un tiempecillo a Francia, y… ay, no, mierda; allí para estudiar tanatopraxia exigen bachillerato y carnet de conducir, y entre unas y otra el cursillo resulta más caro que una carrera. El curso allí es muy completo (210 horas de teoría, 1400 de prácticas), pero a no ser que sepa vivir 15 meses del aire, mal vamos.

En este artículo me gustaría pedir ayuda para encontrar una academia que merezca la pena. Por el momento lo único que se me ocurre es hacer el curso por una academia a distancia que detesto pero con la que el curso en sí sería gratis, y luego buscar prácticas por mi cuenta. Hay academias que permiten realizar solo prácticas,como por ejemplo esta, aunque a saber a qué precio.

¿Sugerencias?
PD: os dejo aquí un artículo de El País sobre una academia de tanatoestética que timaba a sus alumnos. “Durante las prácticas no maquillaban cadáveres si no pollos”, “el curso no les sirvió para acceder a la profesión de sus sueños”… creo que el redactor sigue en el suelo cagándose de risa.

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Examen y exposición oral de inglés en la UIMP

Una gran parte de la gente que llega a este blog lo hace ibuscando los términos del título. Como sé lo nervioso que pone y lo mucho preocupa esta parte del curso, dedico otra pequeña entrada a hablar un poco más de la evaluación en la UIMP.

Examen de admisión.
El examen de admisión que hacen al llegar es exactamente el mismo que hicísteis a través de internet, y que podéis consultar en la web de la UIMP.
Mientras realizas el examen, los profesores van llamando de uno a uno a cada alumno para hablar unos minutos con ellos. En mi caso fui la última de mi sala, en la que había cinco alumnos (los demás estaban en otras aulas). Mientras los profesores se iban a hacer el examen oral la clase se quedaba sin vigilancia, así que aprovechábamos para debatir las posibles respuestas y preguntar nerviosos qué clase de preguntas realizaban los profesores. Recuerdo que me parecía un cuestionario muy básico, de tipo “dónde vives, con quién, qué estudias, qué haces en tu tiempo libre, ¿tienes hermanos?“. Claro que, al margen de la dificultad de la pregunta, la respuesta la puedes complicar tanto como tú quieras. A la pregunta “qué es un perro” puedes contestar que es un animal, o puedes responder de memoria 200 páginas de apuntes de cualquier estudiante de veterinaria. En mi caso, no me preguntéis cómo, acabé hablando con el profesor sobre marcas de vodka y cerveza. Podría haber sido el examen oral más absurdo de mi vida de no ser porque hace pocas semanas había acabado hablando de incesto y literatura erótica con uno de mis profesores de la universidad. Mis exámenes orales siempre derivan en conversaciones algo extrañas.
A la hora de dividir los grupos tienen mucho más en cuenta la fluidez a la hora de expresarse que el uso de la gramática. De las cuatro personas con las que hice el examen, todas habíamos obtenido un B1 en la prueba a través de internet, y dos de ellos tenían más idea de gramática que yo. Tras el examen oral a mí me pasaron al nivel B2, y tras una semana de curso decidieron darme el diploma de C1, aunque mi gramática deja bastante que desear (y no solo en idiomas extranjeros, pero ése es otro tema)

Exposición oral y evaluación.
El viernes repiten por tercera vez el mismo examen en forma de test que se hace a través de la web de la UIMP. No os preocupéis, este examen ya no cuenta absolutamente de nada. Es simplemente para estadísticas, para que la empresa que lleva los cursos pueda justificar que habéis aprendido algo. Obviamente, a lo largo de los cinco días os darán las respuestas a esas preguntas y ya os las sabréis todas de memoria. La profesora que vigiló mi examen nos ayudaba con las que teníamos dudas. Como veréis, nada de lo que preocuparse.
Pero la exposición… ¡ésa sí que es puñetera! En el fondo no es tan complicada, pero algunos alumnos se la toman muy en serio. Todos los niveles, desde el A1 hasta el C1, están obligados a hacer una exposición de entre 10 y 15 minutos. En nuestro caso la preparamos todos la noche anterior. Cada uno por su cuenta fue a la sala de ordenadores a prepararla y… de repente levanté la cabeza de mi ordenador… y allí estábamos los quince como no se nos había visto en toda la semana: callados y concentrados en nuestros cuadernos. De vez en cuando alguien preguntaba en alto a todos cómo les iba, o solicitaba ayuda para traducir alguna palabra o frase. Tengo que decir que admiro profundamente a los del nivel A1. Estuve hasta las cuatro de la mañana preparando la puta exposición, teniendo en cuenta que se supone que tengo un nivel de inglés que me permite expresarme con fluidez. Pero los del A1.. ¿de qué puedes hablar cuando sólo sabes utilizar el presente y tu vocabulario es tan reducido? A mí me piden que haga eso en alemán y todavía estoy preparando la redacción.
Durante la exposición no te puedes apoyar en textos escritos; es necesario conocer bien el tema e improvisar.
Muchos de los que llegáis aquí lo hacéis buscando temas para la redacción. Lo entiendo. Los del grupo de nivel B2 estábamos histéricos con ese mismo problema, ya que sabíamos que nos jugábamos la diferencia entre el diploma de nivel B2 (“el alumno se expresa fluidamente, pero con errores”) y el C1 (“el alumno se expresa fluidamente, comete pocos errores y es capaz de utilizar vocabulario de campos específicos de las ciencias naturales o las ciencias sociales”). Cada uno de nosotros modificó unas cuatro veces el tema buscando algo que fuese simple de explicar y de recordar, pero que sonase bien e hiciese notar un vocabulario amplio y específico.
La mejor exposición de todas fue, sin duda alguna, la de una compañera que se centró en “la química del amor“. Sencillamente increíble. Visualizó dos documentales sobre el tema la noche anterior, los resumió y los explicó de modo que fuesen comprensibles por todos nosotros. Pensábamos que su exposición iba a ser aburrida, y por ello hicimos el pacto de apoyarnos y fingir interés mientras hablase, pero no hizo falta. Fue increíble.
Os dejo con algunas ideas más de exposición oral. Algunas de ellas fueron planteadas por mis compañeros, otras me las acabo de inventar (¡sin la presión de tener que preparar yo la exposición todo parece mucho más fácil! Se me ocurren mil temas).
– Contar el argumento de una película
– Qué tiene que tener una película para ser una buena.
– Explicar alguna religión poco común.
– Hablar sobre tu carrera. Seguro que tu carrera tiene mil cosas apasionantes que nadie sabe y nadie quiere escuchar. Este es el momento de contarlas.
– Cualquier asunto de actualidad. Abre un periódico y habla del primer titular que se te ocurra.
– ¿A favor o en contra de…? (argumentación sobre cualquier tema controvertido)
– Consejos para ser feliz.
– Consejos para encontrar un buen trabajo.
– Consejos para estudiar idiomas.
– Cómo adelgazar de manera sana.
– Maquillaje: cuál es el adecuado para cada ocasión.
– Tribus urbanas.
– Cualquier tema del que siempre hayas querido hablar y nunca has podido. ¿Sabes ese tema que te apasiona pero del que tus amigos no quieren saber absolutamente nada? ¿Esa pasión tuya que aburre soporíferamente a la gente? Pues aprovecha que estás en clase y no se pueden levantar de la silla aunque quieran, y… ¡a hablar! Que esta vez tendrán que escucharte (y a lo mejor consigues contagiar a alguien tu pasión)

¡MUCHA SUERTE! 🙂

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Inmersión lingüística de la UIMP

La semana pasada estuve haciendo un curso de inglés de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Es solamente una semana, está becado por el ministerio, y se puede hacer en Madrid, A Coruña, Santander, Barcelona, La Laguna, La Linea de la Concepción, Granada, Sevilla, y tal vez alguna otra ciudad que no recuerde. Yo elegí ir a Barcelona.

Tengo que admitir algo, Wert: tienes razón en cuanto a lo de los idiomas. Se puede aprender inglés en España. Cuando llegué al curso, en la tarde de mi primer día, confesé que no creía en el aprendizaje de idiomas en aulas. Es como creer en Dios. Yo había ido ahí porque desde que dejé de trabajar en la academia no practico nunca inglés, y me viene bien practicarlo de vez en cuando para no atrofiarme. Pero se aprende. Gracias a las becas de verano del MEC he ido dos septiembres consecutivos a Irlanda, pero no he aprendido ni de coña lo que he aprendido aquí en apenas cinco días.

La universidad describe este curso como “intensivo, de carácter oral, inmersión lingüística en inglés“. Y bueno, hay que decir que no miente. Las clases comienzan a las 9 y acaban a las 18.30, con un descanso de hora y cuarto para comer (rodeado de asistentes de conversación en lengua inglesa; así que no te libras ni por ésas) y con tres o cuatro descansos de diez minutos entre medias. A las 18.30 comienzan las actividades extraescolares, también con asistentes de conversación, y a las 21.00 la cena. Claro que luego tienes que hacer deberes y estudiar, y hemos llegado a estar hasta las cuatro de la mañana preparando trabajos. He acabado cansadísima, tomando 6 cafés al día y fumando cada vez que tenía un minuto libre (lo cual, por cierto, no ocurría tan a menudo como me hubiese gustado). Alucinando de estar tomándome tan en serio un cursillo de una semana. ¿Pero qué es esto? ¡Si yo iba de vacaciones, y Barcelona al final ni la he pisado!

Por si a alguien le interesan estos cursos, os cuento cómo ha sido mi experiencia:

La residencia: Bueno, vale, estamos en Barcelona y la residencia es cara. Pero, querido ministro, habría modos de ahorrar. Como por ejemplo, elegir una residencia que esté lejos de los campus universitarios, pues son más caras y a nosotros nos da exactamente lo mismo. Y aunque agradezco que la gente de la resi me mime tanto, creo que podría sobrevivir cinco días sin que nadie me haga la cama, sin comer de buffet, sin tomar 5 postres en cada comida, sin gimnasio, sin que en los pasillos haya hilo musical, sin que en el sótano haya sala de arte ni piano. Ahorremos dinero, coñe, que estamos en crisis.
El material: Un diccionario muy cute, pero que a partir del nivel B1 se queda corto. Wert, cielo, o me das uno en condiciones o no me des ninguno, cariño, que mi nuevo pisapapeles lo han pagado los españoles de sus impuestos, y ni siquiera queda bien. Un workbook que no hemos usado, pero que prometo que tocaré de vez en cuando estando en casa, me da pena que no se use para nada. Un libro de clase que hemos abierto tres veces. Y por último, un boli y un bloc de hojas, que ha sido a lo que de verdad le hemos sacado partido.  Creo que todo lo anterior sobraba.
Los profesores. Los profesores son nativos, sí; la pregunta es nativos de dónde. Un australiano, una canadiense, una americana, una grecochipriota que vive en Londres desde hace 4 años, y por último una profesora búlgara. Muy simpáticos, dinámicos, y curiosos. Será porque todos ellos tienen nuestra edad, pero la última noche dejaron de comportarse como profesores para pasar a convertirse en fuente de cotilleos. Tras una aparente ardua tarea de persuasión para que saliesen a tomar algo con nosotros la última noche (no querían, para evitar meterse en líos), accedieron a venir con nosotros a tomar una cerveza, pero nada más, para evitar problemas. Acabaron saliendo con nosotros hasta las tantas de la madrugada. El amigo de una de las profesoras le comió la boca a una de mis compañeras de clase; un@ de ell@s, no diré quién, le pidió tema a otra de mis compañeras; y por último, otra persona salió corriendo y llorando a las 5 de la mañana, sin despedirse de nadie cogió y taxi y desapareció, porque al parecer se sentía disgustad@ porque un@ de sus alumn@s se había liado con otra alumna.
Las clases: se selecciona el nivel a partir de un examen online inicial, y otro oral a la llegada al centro. Mi gramática es una mierda, lo admito, por lo que en el examen online me colocaron en el nivel B1; tras el examen oral me subieron al B2, y al final acabaron dándome el título de C1. Toma mejora, oye. En las clases hemos hablado de mil temas: desde maquillaje hasta política, pasando por ética, economía y hasta química. Hemos aprendido un montón de vocabulario, de phrasal verbs (pensaba que sería imposible), de expresiones… Los profesores dejaron claro desde el primer día que no les importaba que hablásemos durante las clases, mientras lo fuera en inglés. En el nivel alto, donde contábamos con fluidez suficiente para mantener cualquier conversación en inglés, no tuvimos problemas en cumplir este trato, con lo cual nos pasamos las clases hablando de los temas que queríamos, mientras los profesores trataban de redirigir la conversación hacia temas más académicos, o de buscar el modo de sacar partido al cotilleo del que nos hubiese dado por hablar en el momento.
Las clases dependen ahora de la academia Berlitz, antes era de Vaugham.
– Los compañeros: De 19 a 24 años. 14 personas, distruibuídas en 3 clases. Como soy antisocial por naturaleza me daba miedo acabar pasándolo mal, pero como todos llegamos sin conocer a nadie, es fácil hacer amigos. Lo único que han faltado han sido más rompehielos para conocer a la gente; nos pasábamos demasiado tiempo con gente de nuestro propio grupo, lo que dificulta conocer a los demás. Además, en el nivel superior hablábamos inglés ya por inercia, lo cual implicaba que incluso en nuestros descansos, o haciendo los deberes por la noche, continuábamos con el mismo idioma.  Entre nosotras nos entendíamos, pero mucha gente de otros niveles nos ignoraba, al resultarles más difícil seguir la conversación, dificultando más la integración en el grupo.
El examen: consiste en una exposición oral de 5-7 minutos para el nivel A2, y 10-15 para los demás, sobre un tema a elegir. Las de mi clase, siendo conscientes de que nos jugábamos el nivel C1, decidimos intentar currarnos la presentación (nota: la diferencia entre C1 y B2 es, aparte de un mayor control de la gramática y el vocabulario, ser capaz de mantener conversaciones menos coloquiales y más centradas en ciencias puras o sociales), por lo que estuvimos preparándola hasta ya muy entrada la noche. Apenas dormimos, casi nos da algo al levantarnos, ufff. Pero lo conseguimos, que es lo importante, aunque, sinceramente, ninguna de nosotras cree que nos merezcamos el C1.
El problema de hacer el examen oral es que no sólo se evalúan tus conocimientos del inglés, si no tu capacidad de hablar en público. Lo cual no ha sido bueno para mí. Tengo fobia a las exposiciones orales. No me importa hablar en público, de verdad; pero exponer un tema me provoca una ansiedad bestial, que me obligó a interrumpir mi exposición sobre etología en mitad de una crisis de ansiedad y negarme a repetirlo. Creedme: si no puedo ni respirar, me importa una mierda conseguir o no el título, por mucho que haya estado preparando el trabajo hasta las cuatro de la mañana. Al día siguiente, más calmada, repetí otra vez la exposición. Como exponer trabajos previamente preparados me pone tan nerviosa decidí improvisar. Conseguí hablar 15 minutos, pero repitiendo continuamente estructuras, vocabulario, inventándome los tiempos verbales, haciendo continuas pausas y echándome a llorar en mitad de la exposición. Una exposición estupenda, como veréis. Peeeeeeeeero lo conseguí. Me costó horrores, creedme; la ansiedad no es simple nerviosismo, me costó horrores permanecer allí de pie, inventándome un discurso en un idioma que ni siquiera es el mío, mientras mi cuerpo era atacado por el llanto y la taquicardia. Hice una mierda de presentación, pero la hice. Y eso ya vale para mí más que un título de chino bilingüe.
El precio: según la página web, la beca es de alrededor de 850-1000€. Hay que pagar 100€ aparte en concepto de matrícula, más el transporte. Me parece algo caro, teniendo en cuenta lo que valen los cursos en el extranjero, pero ha merecido la pena. Teniendo en cuenta que otorgan unas 15.000 becas, y que somos 40.000.000 españoles, cada uno ha pagado unos 35 céntimos. Gracias por esos 35 céntimos que has aportado a la causa, porque, de verdad, han sido bien aprovechados.
– La experiencia: merece la pena. Tal vez el gobierno debería dejar de dar vacaciones pagadas en verano para que la gente se vaya a Malta, y considerar ampliar el abanico de idiomas que ofertan en esta especie de campamentos en España. En los niveles inferiores, consiguen mucha más fluidez y seguridad, mientras que en los superiores tenemos la oportunidad de aprender el vocabulario de los temas que nos interesan y solucionar todas esas dudas que nunca tuvimos la oportunidad de preguntar.

En resumen, si estás planteándote pedir la beca, no lo dudes. No te arrepentirás 🙂