Educación no formal, Empleo, Movilidad internacional

Experiencias de una au pair

Esta semana me han preguntado ya cuatro personas sobre la experiencia au pair. Viendo que en esta época se aviva el interés en estos temas he decidido colgar aquí el blog que redacté cuando fui au pair en Alemania.

Tengo pensado colgar el enlace a lo que escribí durante mi estancia de au pair en Burdeos, pero tengo que releer esos textos antes. Eran de carácter mucho más personal y yo tenía dieciocho años -y era mucho más idiota-; mi sentido del ridículo me impide abrir ese blog tal y como está. De todos modos, si alguien tiene interés en conocer algún aspecto de la vida de una au pair en el país galo, es libre de preguntar.

PD: El blog al que os doy acceso está plagado de chistes malos, frases incoherentes y estructuras repetitivas. Es decir, de lo de siempre, pero en este caso tengo excusa. Escribí todas mis entradas entre la una y las tres de la mañana, aún en esos días en que me despertaba a las seis… mi cerebro no estaba en su máximo apogeo en aquellas épocas. Disculpad la falta de calidad literaria y leedlo solo si os interesa realmente ser au pair, porque en caso contrario no hallaréis en él absolutamente nada de interés.
Ah, y disculpad las faltas ortográficas; se deben al uso de teclados extranjeros..

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Cursos de Operaciones y Observadores de Paz

La Escuela de Guerra del Ejército de Tierra organiza nuevamente para el 2013 los cursos de Observadores de Paz y  los de Operaciones de Paz dos por semestre, respectivamente. Ambos están abiertos a la participación de personal no militar y no suponen ningún gasto de matrícula, aunque cada alumno deberá hacerse cargo de los gastos de manutención y alojamiento si fuera necesario su desplazamiento, siempre teniendo en cuenta que la mayor parte del desarrollo de las materias se impartirán en la mencionada Escuela, en la calle Santa Cruz de Marcenado, número 25, de Madrid.

Los  cursos de Operaciones de Paz, tendrán  lugar en su primera edición entre el 19 de febrero y el 8 de marzo y en su segunda edición entre el 12 y el 29 de noviembre, abarcando materias muy diversas, por ejemplo, sobre la política exterior española en este tipo de operaciones, el apoyo del psicólogo a las mismas, el Ejército de Aire y la Armada en ellas, su aspecto financiero, la aproximación al Islam o la gestión de equipos en situaciones de crisis, todo ello apoyado por prácticas.

Los cursos de Observadores para Misiones de Paz tendrán lugar del 21 de mayo al 13 de junio el correspondiente al primer semestre y del 8 al 31 de octubre para el segundo semestre, y en él se impartirán materias como el Derecho Internacional Humanitario, conducción todoterreno, seguridad y autoprotección, la protección de la población civil en conflictos armados, las ONGs en misiones de paz o la actuación policial del observador de paz, además de varias clases y ejercicios prácticos que tendrán lugar fuera de la Escuela.

Para optar a los cursos no es necesario rellenar ningún formulario de inscripción, aunque sí efectuar un contacto previo un mes antes del inicio del curso con el organismo seleccionador del alumnado, la Dirección General  de Política de Defensa, a través de la Subdirección General de Cooperación y Defensa Civil (Área de crisis), en el Ministerio de Defensa, avenida de la Castellana 109 de Madrid, o en el teléfono: 913 955 000. Si necesita una mayor información sobre los cursos contacte con el Departamento de Operaciones de Paz de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, teléfono 915242000 (centralita).

Nota: este texto me ha llegado a través del Centro de Empresa de Guadalajara. No me gusta plagiar tan descaradamente pero me parecía interesante compartirlo.

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Curso de Monitor de Ocio y Tiempo Libre

De vez en cuando me siguen preguntando por este curso. Aunque con los años cada vez lo conoce más gente siempre está el típico amigo más joven, o el que con veintitantos ha decidido abrirse nuevas puertas para entrar al mundo laboral. Para esa clase de gente escribo este artículo, que espero que sirva como una pequeña guía para contestar vuestras preguntas:

-> DÓNDE HACERLO
El curso lo imparten las Escuelas de Animación, normalmente a través de centros jóvenes (municipales o religiosos).

-> PRECIO
Depende, hasta un máximo de unos 400€. Los centros juveniles suelen subvencionar una parte del curso a la gente que cumpla ciertos requisitos (empadronados en la zona, menores de X edad, etc). En mi caso, por ejemplo, el curso costaba 300€ y no pagué más de 150€. Es un dinero bien invertido, ya que permite conseguir trabajo compatible con los estudios con facilidad.
Para los de la provincia de Madrid os dejo este enlace.

-> REQUISITOS
Dependen de cada Comunidad Autónoma. En algunas permiten realizar el curso con 16 años, en otras es necesario ser mayor de edad. Sin embargo, es difícil encontrar trabajo antes de cumplir 18, debido a que un menor no puede responsabilizarse legalmente de otras personas. Pero hacer el curso temprano tiene una ventaja: cuando cumplas 18 ya habrás hecho las prácticas y conocerás algunas empresas de la zona, teniendo mayor facilidad para encontrar empleo. Cuando tengas 20 o 22 verás gente de tu misma edad que recién está empezando, y tú les llevarás cuatro años de experiencia y de currículum.

-> TEMARIO
Se aprende un poco de todo; juegos, canciones, aspectos legales… Es un curso muy interesante, porque tan pronto aprendes cómo hacer letrinas como las implicaciones legales del trabajo con menores. Se insiste en cómo redactar una programación y en los juegos, muchos juegos. Te pasas el día jugando. Y te lo pasas como un enano, dicho sea de paso.

-> AMBIENTE DEL CURSO
Un tema frecuente de preocupación es cómo será la relación con los compañeros. Bueno, puedo decir que hay de todo. Cuando yo lo curse todos los participants teníamos alrededor de 16-17 años, pero más de un conocido se lo ha sacado en sitios donde la edad media era 20-35. De todos modos, con tanto juego y rompehielos es difícil que no se cree un ambiente agradable.

-> EVALUACIÓN
El curso de Monitor de Ocio y Tiempo Libre tiene una duración de 150 horas de clase teórica (un mes de vacaciones yendo a clases solo por la mañana o dos meses en invierno yendo solo en fines de semana). El único requisito para aprobar esta parte es ir a clase a diario, ya que pasan hojas de asistencia y no puedes faltar a más del 20%. Después viene la fase práctica, que consiste en hacer 120 horas de prácticas en cualquier clase de actividad de ocio y tiempo libre; por último tienes que redactar una memoria al respecto, según la cual evaluarán si apruebas el curso o no.

-> PRÁCTICAS
En las prácticas hay de todo. Conozco a gente que ha tenido que repetirlas y a otros a quienes les han ido estupendamente desde el primer momento. Puedo agradecer que mi caso ha sido el segundo. La Escuela de Animación no me facilitó las prácticas, tuve que buscarlas yo misma, pero encontré un lugar estupendo al lado de mi casa donde me admitieron como monitora todo el verano y en el que posteriormente me contrataron durante dos años. Me tocó estar con los renacuajos, cosa que en su momento detesté porque a mí los críos me gustan ya creciditos, pero en fin… es lo que tiene hacer prácticas con 17 años. En las prácticas, en teoría, nunca vas a estar sin la supervisión de un monitor cualificado y siempre vas a realizar funciones de apoyo. Esto es algo que no siempre cumplen; solo ocurre en los campamentos muy, muy bien organizados, que son la menor parte de ellos. Durante tus prácticas vas a trabajar como un monitor cualquiera y casi siempre tendrás un monitor cualificado a tu lado, pero si un monitor se pone enfermo olvídate, que tu compañero de grupo se va tendrá que sustituirle y te toca a ti comerte todo el marrón de tu grupo.
Y en el fondo tanto mejor. Así es como más se aprende.
Es necesario mirar con detenimiento el tema de las prácticas. Aunque la mayoría de nosotros las escogemos muy al azar es importante enfocarlas un poco al tema al que te quieras dedicar. Los monitores de ocio y tiempo libre somos expertos en el arte del instrusismo profesional, nuestro ámbito de actuación es muy grande, pero tienes que saber situarte bien desde el principio para poder trabajar en ello. Aparte de los típicos campamentos he visto a monitores trabajando en centros de la tercera edad, centros para mujeres maltratadas, casas de acogida… Son salidas más escasas, donde por lo general piden una mayor cualificación pero donde cualquier monitor puede meterse si sabe cómo. Ten en cuenta que compites con psicólogos, educadores y trabajadores sociales; tu única ventaja frente a ellos es la experiencia. Si quieres trabajar con mujeres enfócate a ese sector desde tus prácticas. Nunca es pronto para decidir a qué ámbito dedicarte.
En esta web puedes encontrar ofertas de prácticas en sitios muy especiales e interesantes.

-> LA MEMORIA.
Lo más horrible del mundo. La hice en una noche, pero, ¡qué noche! Normalmente ocupa entre 20 y 30 páginas, aunque hay quien se emociona y la hace de ochenta. No me voy a molestar en describirla, durante el curso te contarán en detalle como has de redactarla. Da igual, no servirá de nada. Por mucho que te cuenten, a la hora de ponerte a escribir no dejarás de pensar “¿pero cómo se hace esto?

-> SALIDAS LABORALES.
Lo dicho: los monitores somos especialistas del instrusismo profesional. Y por tanto nunca falta trabajo. A veces, incluso, hay trabajo decente y bien remunerado.
Es importante dar buena imagen en las prácticas. Y esto puede parecer obvio para cualquier persona de cierta edad, pero no para gente 16 años que acceden por primera vez al mundo laboral. He visto a más de uno -yo misma en ocasiones- con unas pintas…. Las prácticas no son una pasarela de moda urbana, no hace falta que muestres en ellas lo estupendamente que te queda tu atuendo gótico. Deja eso para la calle.
Si das buena imagen en las prácticas es fácil que te contraten. Por ello es importante que averigues si la empresa en la que las haces se dedica al ámbito que interesa. Yo quería dedicarme a campamentos urbanos y actividades extraescolares, pues es lo más compatible con mis horarios, y tengo que admitir que nunca me ha faltado trabajo. No es un trabajo que te de para vivir, pero mientras eres estudiante esos 400€ al mes son muy jugosos. Es un trabajo que tiene la ventaja de ser muy divertido y bastante flexible; si un día no puedes ir por tener examen al siguiente suelen hacerte el favor y poner a otro monitor a sustituirte. También hay que saber ceder a cambio, claro. Más de una vez me ha llamado mi jefe por necesitar alguien que cubra una sustitución inmediatamente y, teniendo planes hechos o no, no me ha quedado otra que aceptar. Si él me hace el favor… no voy a ser yo menos, ¿no?
Y así pasamos la vida los monitores de extraescolares.
A un monitor nunca le falta trabajo; y lo mejor es que puedes hacer de tu hobby tu profesión. ¿Te gusta el maquillaje? Apúntate como monitor para cursos de maquillaje en institutos y centros juveniles. ¿Te gusta el deporte? Monitor deportivo. ¿Te gusta el cine? Organiza cine fórums, talleres de grabación, edición… si otra cosa no, pero el mundo del ocio es amplio y variado. Además, con el tiempo aprenderás las posibilidades para crear tu propia asociación, que te permitirá ofrecer las actividades que tú quieras y trabajar en ellas recibiendo subvenciones estatales y sin las complicaciones legales y económicas de una empresa.
Con la edad tu currículum adquirirá un carácter más serio y podrás ampliar muchísimo tu campo de trabajo. Compañeros míos trabajan como monitores en casas de acogida, en centros de prevención de la drogadicción y el alcoholismo, en centros jóvenes, de formadores, como coordinadores de algún área concreta de diversas ONG… un ámbito laboral más o menos variado al que normalmente se llega con una carrera de cuatro años, pero que el que se lo curra accede a ello con un cursillo de un mes… y muchas horas de trabajo a sus espaldas, eso sí.

-> COMPETENCIA.
Solían decirme que no me molestase en hacer este cursillo, que hay mucha gente que lo tiene y que no merece la pena por eso. Bueno, no sé en otras zonas de España, pero en mi ciudad hacen este curso dos veces al año (25 personas por cada curso) y os aseguro que la competencia es mínima. De las 25 personas de mi curso hemos acabado trabajando en ello tres; los otros pasaron de las prácticas o no han querido continuar en este mundo. Además, ten en cuenta que la mayoría de estas personas estudian a la vez otras cosas, y en cuanto les sale trabajo de ello abandonan el mundillo del ocio y el tiempo libre. Aunque mucha gente tiene el curso, no son tantos los que se dedican a ello.

-> ¿MERECE LA PENA?
Sí. Sin ninguna duda. Total y absolutamente, sí.
Cuando comencé en el mundo de la animación era una cría. Como cualquiera a los dieciséis años, vaya. Mis primeras prácticas me enseñaron la responsabilidad de tener un grupo a tu cargo y tener que ir a trabajar todos los días. Parece una chorrada, pero me parece muy importante habituarse al mundo laboral desde una edad temprana, y no desde los 25 como hace más de uno.
Con esa edad odiaba a los niños, y ya ves. Bueno, me sigue costando horrores interactuar con niños menores de ocho años, pero ahora los mayores me hacen gracia y todo, me lo paso estupendamente con ellos. Cada persona reacciona de forma distinta ante el mismo estímulo, por eso no sé como va a afectarte a ti lo de ser monitor. Te puedo contar que cuando yo comencé en esto era una cría, sí, pero además una cría con pocas habilidades sociales, nula para dirigir grupos, para hablar en público o para interactuar con mis compañeros de trabajo. Durante el curso de monitor aprendí a perder la vergüenza a base de cantar canciones infantiles y de jugar a tener tres años; durante las prácticas y el tiempo de trabajo, a relacionarme de manera más formal con padres y jefes, a ser el centro de atención de un grupo, a captar la atención, a soltarla cuando procede, a hablar con soltura delante de grupos y a tener confianza en mí, porque oye, si consigo apañármelas con un grupo de preadolescentes hormonados y logro encima que me hagan caso y aprendan algo, puedo apañármelas con lo que sea. Y no había caído hasta ahora, pero en cierto modo sí que aprendí algo. Todas esas habilidades me han ayudado muchísimo en la vida. En el ámbito laboral, pasé dos años como monitora dando clases de inglés, lo cual me animó a presentarme hace poco a un puesto de trabajo donde requieren gente bilingüe… y ahora vivo de ello. En el terreno personal… uff, ¡todo! Aprendí a perder la vergüenza y a mantener conversaciones banales jugando con niños, pero resulta que su mayor aplicación práctica está en el mundo de los adultos, o por lo menos en el de los jóvenes.
¿Merece la pena? Sí, totalmente. Siendo tan joven duele pagar el precio del curso, pero volvería a pagarlo si hiciese falta. No te olvides del tema una vez hayas aprobado las prácticas; insiste a tu empresa, recuérdales que estás ahí, pídeles que te contraten. Si sigues con ello este curso te devolverá muchísimo más de lo que has invertido en él.

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El papel de un educador

No son solo los padres, la tele y los maestros quienes educan. Educa toda la sociedad. Cada persona, cada libro, cada lugar que pisa un niño le enseña de forma implícita ciertos valores. Nadie me enseñó cómo vestir para ir a una discoteca, pero a través del contacto con la gente lo averigüé antes incluso de comenzar a salir. Nadie me dijo que en el ascensor se debe mirar a la puerta, el espejo o los botones, pero por imitación aprendí que es la mejor opción para no incomodar a los demás.

No se educa solo a los niños. Los adultos también aprenden. Con el tiempo hay que adaptarse; no se viste igual a los sesenta que a los veinte. Si cambias de trabajo te tendrás que adaptar a las normas sociales de la nueva empresa. Es ley de vida.

La diferencia entre un educador explícito y uno implícito es que a los primeros nos piden que representemos un papel. A nadie le importa que las amigas de las crías con las que trabajo lleven cinturones a modo de minifalda, pero que ni se me ocurra a mí aparecer así en el trabajo, obviamente. Me parece bien. Hasta cierto punto.

La semana pasada envié una convocatoria de un castigo para varios estudiantes de la ONG en la que estoy. Esta mañana se han presentado… con un añadido extra: padres. Querían hablar conmigo en persona para saber por qué les he castigado. Saben que es porque los estudiantes han intentado beber alcohol y no están de acuerdo con que les castigue, ya que ellos son sus padres y por tanto ellos ponen las normas y los castigos que crean convenientes.

Entiendo la opinión de estos señores. De verdad que sí. Pero no la comparto.

Todo el mundo considera que su actitud en la vida es la correcta y que su modo de educar también lo es. Pero no todos podemos acertar. Conozco muchas familias (normalmente familias con pelas) que llevan a sus hijos únicamente a colegios que comparten su metodología y modo de pensar. Los amigos de los niños y sus familias tienen la misma ideología que los padres. Si aciertas supongo que está bien, pero, ¿cómo saber que aciertas?

Padres, maestros, profesores, psicólogos, educadores, trabajadores sociales y monitores son educadores explícitos. Están ahí para representar un papel, pero no el papel que tú quieras. Desde que empecé a dar clases particulares con dieciséis añitos me di cuenta de lo fácil que es influir en otras personas y trato de dar buen ejemplo en todo lo posible, pero hay límites. Me parece bien que me exijan un comportamiento que no atente contra los derechos humanos; no voy a llevar minifaldas porque se puede considerar discriminación de la mujer, y tampoco voy a defender conductas agresivas. Pero mi ideología en todo lo demás es mi ideología. Propia. Puede que no la compartas, pero escuchar otras opiniones es enriquecedor. Tal vez tú no aciertes y tal vez yo tampoco, pero a base de conocer opiniones tu hijo crecerá. Dar lo mejor a tus niños no es pagarle el colegio más caro ni los juguetes de moda, si no permitirle conocer mundo y formarse opiniones propias.

El tema de alcohol y drogas es complicado, los límites son difusos. Conozco gente que no admitiría que su hijo, veinteañero e independizado, se tomase una cerveza en su presencia, mientras que otras madres de mi entorno fumaban porros con los hijos a los trece años. En fin. Personalmente no pienso acosar a nadie para ver si se toma dos copas los fines de semana sea o no menor de edad, pero si le veo borracho y vomitando me preocuparé. También me preocupo cuando me pasa a mí, o les pasa a mis amigos. Beber no está mal, lo perjudicial es beber mal. Envenenar tu cuerpo.

Niños, adolescentes y adultos, todos nosotros necesitamos que alguien nos aconseje y nos eduque. A nadie le sienta mal una charla de vez en cuando; hablar sobre alcohol y borracheras puede ser divertido y constructivo al mismo tiempo, por mucho que lo llames “castigo”. He hecho lo que me parecía mejor. Puedo comprender que los padres se enfaden, especialmente si la responsable del castigo soy yo. Tengo veinte años, poco más que sus hijas. Ellos ya han criado a tres personas y yo apenas estoy comenzando a educarme a mí misma. Es lógico que piensen que no tengo ni idea de cómo educar a un adolescente. Y tengo que admitir que no tengo ni puta idea de qué es ser madre, pero de ser monitora tengo una ligera idea. Son distintos roles. Cada uno desempeña su rol lo mejor que sabe; interrumpir y dificultar la tarea de otra de las personas que forman parte de los educadores explícitos de una persona es poner trabas al desarrollo del niño.

Respetémonos, por favor.