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Mi experiencia en bachillerato a distancia

Esta entrada la escribí en un antiguo blog con fecha 08/09/2010, tras estudiar 2º de bachiller a distancia en un instituto castellanomanchego. Como aquí llegáis muchos interesados en la educación a distancia he decidido copiar este texto por si os sirviese de ayuda. No doy mucha información en cuento a los aspectos “técnicos”, pero si tenéis cualquier pregunta no dudéis en dejar un comentario.

Adoro la educación a distancia. No es solo eso de no perder el tiempo asistiendo a clase, no es que haya aprendido más en dos horas de estudio a distancia que en todo un trimestre de ir a clase presencial. Es… bueno, para entenderlo, tienes que hacerlo.
Porque entre los profesores, por ejemplo, las cabronadas las mínimas. Te pueden tocar uno o dos que sean distantes y consideren todo problema exclusivamente tuyo, pero los otros, por lo general, son geniales. La relación con los profesores de distancia es mejor que la de presencial: les tratas de usted, pero a la vez haces chistes con ellos, tienes confianza para levantar la voz en medio del examen y preguntarles que si aceptan un jamón a cambio de una buena nota en el apartado tres. Tú les tratas con respeto, ellos a ti también, nadie mira a nadie por encima del hombro. Hablas con ellos por email y alguno me ha llegado a dar hasta su teléfono, e incluso en vacaciones se han conectado para enviar un email sobre Selectividad o las recuperaciones. Si te ven por el pasillo jodid@, se acercan a preguntarte qué te pasa y a echarte un cable, como lo haría un profesor de presencial. Y aunque no vayas a clase, jamás te quedas con una sola duda.
Segundo, el sistema de estudios me encanta, así de claro. Según la asignatura, te tienes que examinar trimestralmente o puedes optar a examinarte únicamente en el tercer trimestre. Las recuperaciones cuentan sólo hasta un 6, un 5 en septiembre, aunque algún profesor hace excepciones. Normalmente te mandan deberes que cuentan un porcentaje fijo de la nota, entregarlos o no es cosa tuya, nadie te va a suspender por no hacer los ejercicios. Pero no son deberes como los del bachillerato normal, que siempre me ha aburrido bastante eso de leer un párrafo y que el ejercicio siguiente te pregunte exactamente y casi con las mismas palabras lo que cabas de leer. Son ejercicios densos, largos, que al principio parecen fáciles y cortos pero rápidamente exigen una gran capacidad de síntesis y de tiempo, y que de algún modo te acabas retando a ti mismo a sacar en cada ejercicio mayor nota que en el anterior. Y cuando terminas los deberes quincenales, te das cuenta asombrad@ que realmente has aprendido y que podrías recitar el tema de memoria.
Con los compañeros no tienes casi ninguna relación, son distintos en cada asignatura. Yo he tenido grupos de clase desde 17 personas hasta 180, pero la mitad de ellos no aparecen al final por los exámenes. Con el resto, acabarás hablando antes de cada examen, preguntando dudas y haciendo apuestas sobre qué caerá, como en el bachillerato normal, con la diferencia de que no les conoces y por eso acabaréis cotilleando también de vuestras vidas, de qué estudias, de qué trabajas, de por qué estás en distancia. Son momentos de tensión por el examen que se sobrellevan mejor gracias a estas conversaciones.
En mi instituto hay turno de bachillerato de mañana, de nocturno, de distancia convencional y de distancia virtual, amén de varios módulos presenciales diurnos, de distancia convencional, y muchísimos cursos de ESO y PCPI. Eso se traduce en una gran cantidad de jefes de estudios, cada uno con un horario distinto y complicado y siempre ocupados en alguna reunión con padres, alumnos o futuros estudiantes. Y aún así siempre te atienden amablemente, te ayudan con tus dudas, te tranquilizan si hace falta, y aún les queda un rato para charlar contigo sobre tus planes de futuro y darte una interesante y razonad opinión sobre a qué universidad optar o qué módulo te viene mejor. Siempre de usted, claro. Pero me resulta muchísimo más cómodo hablar tranquilamente de usted con este señor con traje y corbata a escupirme los tús con mi antigua directora, con su bata blanca y su mala educación, dispuesta incluso a insultar a sus alumnos. Recuerdo cuando me dijo que en distancia suspendería bachillerato, que yo era incapaz de estudiar por mi cuenta. Te equivocabas, he sacado mejores notas que nunca, en tu instituto sacar un 7 era para mí un milagro y aquí es lo más lógico y normal. El jefe de estudios de distancia hubiera sido capaz de detectar que mi problema para estudiar no es estudiar, es asistir a clase.
Estudiando a distancia maduras a lo bestia como estudiante, porque aquí a todo el mundo se la sopla que te hayas leído la lección siete o no. Tus problemas son tuyos, si no vas al examen te jodes, no se repiten; si te coinciden dos exámenes a la misma hora, te buscas la vida. Y no es que no tengas ayuda si la pides, es que tienes que ser tú el que la pidas y el que se lo curre. Aprendes a organizarte para entregar los trabajos el día marcado y a la hora marcada, porque sabes que si no no se aceptan, punto.

El único problema que tiene, al menos en mi instituto, son los conserjes, que desaparecen justo cuando los necesitas. Pero nada puede ser perfecto, ¿no? Si estás pensando en hacer bachiller a distancia, no lo dudes =)

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Simultanear estudios

Como prometí voy a hacer una entrada dando respuesta a una búsqueda frecuente en google: cómo simultanear estudios. Me parece algo interesante e importante. Es sencillo recabar datos sobre ello, pero a menudo la gente parece perdida al enfrentarse a Internet. Posiblemente la información que doy está algo desactualizada, ya que hace dos años de la última vez que me preocupé por estos temas, pero puedo dar una información general de cómo va el tema en Castilla- La Mancha y Madrid. En otras regiones tal vez varíe la normativa ya que Educación es competencia de las Comunidades Autónomas.

¿Qué es la simultaneidad de estudios?
Consiste en cursar dos estudios oficiales distintos en el mismo periodo distinto. Con estudios oficiales me refiero a la ESO, FP, Bachillerato o estudios universitarios que sigan un plan de estudios aprobado por el Gobierno. No siempre es posible simultanear estudios: la normativa establece diferencias en función del grado de estudios y la carga lectiva de éstos.

Caso 1. Simultanear dos modalidades de bachillerato.
Para cursar dos bachilleratos al mismo tiempo existen varias opciones.
– Algunos institutos ofertan clases “extraescolares” de asignaturas complementarias que te permiten obtener dos modalidades similares de bachillerato. En el mío, por ejemplo, la gente que seguía el itinerario tecnológico tenía la opción de quedarse a séptima hora para estudiar las asignaturas que les faltaban de la modalidad de Ciencias de la Salud. A la hora de hacer la media para Selectividad los propios estudiantes elegían qué asignaturas preferían que se tuviesen en cuenta. Sin embargo, esto se realiza cada vez menos, ya que supone más gastos y pocos estudiantes se aventuran a ello.
– Otros institutos ofrecen las asignaturas de modalidad como optativas. Es decir, que en lugar de estudiar como optativa francés o TIC puedes elegir Historia del Arte. Antes de matricularte en el instituto deberás informarte de las asignaturas que ofertan como optativas, teniendo en cuenta que sólo podrás cursar dos de ellas (una en 1º y otra en 2º). Sin embargo, puede ser un buen complemento a la hora de elegir asignaturas específicas para Selectividad, pues contarás con una asignatura más.
– Por último queda la opción de la educación a distancia. Es menos restrictiva en cuanto a horarios y número máximo de asignaturas, lo que te permite cursar más asignaturas por año. Sin embargo no todo el mundo puede matricularse en bachillerato a distancia, ya que el acceso está restringido a los estudiantes mayores de 18 años o a aquellos que justifiquen motivos laborales o de otra índole que les impidan ir a las clases presenciales.

Caso 2. Simultanear FP con otros estudios.
Simultanear FP con otros estudios es, en resumen, chungo. La ley es bastante restrictiva al respecto. Para simultanear dos FP, o FP con bachillerato, se piden dos requisitos: que los horarios de clase no coincidan (bastante lógico a mi parecer) y que uno de los cursos estudiados no se esté realizando a tiempo completo. Se pone un tope del 30% de asignaturas o de horas lectivas (nota: esta norma no se aplica para estudios universitarios).
Es una opción interesante si has repetido bachillerato u otro FP, sólo estás cursando una o dos asignaturas y quieres hacer algo con el resto de tu tiempo libre.
A menos que seas repetidor tanto bachillerato como FP  en su modalidad presencial (excepto las dirigidas a adultos) obligan a matricularse en el 100% de las asignaturas, lo cual supone un problema a la hora de seguir la normativa del 30%. Hay dos métodos para poder simultanear FP y Bachiller desde la primera matrícula:
– En muchas comunidades (tal vez en todas) existe la llamada Oferta Modular, que consiste en cursar solamente algunas de las asignaturas de un FP. Al finalizar el curso dan al alumno un certificado de haber aprobado con éxito las asignaturas que curse en Oferta Modular, y una vez complete todas las asignaturas recibe también el título de FP, siempre que cumpla con todos los requisitos de acceso a éste. De este modo puedes conseguir una matrícula parcial. El problema es que esta modalidad de matrícula no permite matricularse en cualquier asignatura, si no solo en aquellas que tengan plazas libres al finalizar el periodo de matriculación en FP… y muchos de ellos tienen lista de espera, las plazas libres escasean.
La Oferta Modular tiene otro punto muy interesante, y es que te permite cursar asignaturas de FP bajo el único requisito de tener 18 años. Esto implica que aunque no tengas bachillerato ni prueba de acceso podrás estudiar las asignaturas de un FP Superior, y recibir el título de técnico una vez apruebes bachiller.
– Otra opción es la llamada “Ingeniería Social“, que es la versión culta de “caerle bien al secretario“. Cuando quise simultanear FP y bachillerato me encontré con el problema del 30%; opté por matricularme a tiempo completo en FP, y, al estar repitiendo bachillerato, no supuso ningún problema apuntarme sólo en las dos asignaturas que tenía suspensas. Pero a mí me interesaba cursar ocho, ya que para subir mi nota media quería estudiar las asignaturas de otra modalidad de bachillerato distinta a la que había cursado inicialmente.
Me matriculé en las tres iniciales y le conté mi situación al jefe de estudios, que decidió saltarse olímpicamente la normativa que aquella misma mañana me habían contado en la Delegación de Educación y me dejó matricularme en todas las asignaturas que quise. Un encanto de señor.
– Una opción arriesgada y que si tienes los cojones suficientes para ello eres mi ídolo forever and ever es  prepararte por libre las pruebas de FP. Son pruebas que se convocan cada año y cuando a cada comunidad le sale de los cojones, aunque la convocatoria normalmente sale alrededor de enero-marzo, y los exámenes se realizan en mayo-junio (excepto en Castilla-La Mancha, que este año ha decidido atrasar cinco meses el proceso, porque examinarse en octubre es algo precioso). No hay limitaciones de asignaturas, puedes presentarte a tantas como quieras. Tiene restricción de edad: 18 años para presentarse a las pruebas libres de obtención de título de técnico, y 20 para técnico superior.

Caso 3. Simultanear estudios universitarios.
Je, ¿de verdad quieres esto? Pues buena suerte. Como si no fuese suficiente con lidiar con las secretarias tocapelotas de una universidad te va a tocar hacerlo con las secretarias de dos distintas.
Los requisitos para simultanear estudios universitarios dependen de cada universidad. Algunas universidades no permiten iniciar segundas titulaciones hasta haber cursado con éxito el primer año de otra carrera. Esta regla no se aplica en la UNED; si te interesa cursar dos carreras al mismo tiempo siendo una de ellas en esta universidad tienes que matricularte primero en la universidad donde vayas a hacer los otros estudios, ya que la autorización para simultanear dos carreras se la tienes que pedir a la uni donde hagas tus segundos estudios, y la UNED pasa olímpicamente de que hagas un grado o dieciocho.
Otras universidades sí permiten que los alumnos de 1º cursen dos estudios a la vez, pero limitan la elección de la segunda carrera a las facultades en las que sobran plazas en septiembre. Ten también en cuenta que las universidades presenciales están muy pesaditas con el tema de las asignaturas mínimas por año. A menos que entregues un contrato de trabajo te obligan a cursar el 100% de las asignaturas. Ir a una facultad toda la mañana y a otra toda la tarde puede ser complicado; e incluso obteniendo la matrícula parcial (en la que suelen pedir una matricula de al menos 30 créditos por curso), eso de trabajar e ir a clases de otra carrera puede ser bastante difícil. Hay soluciones para este pequeño problema espacio-temporal, pero pasan por echarle mucho morro o vivir el grado como si de una licenciatura se tratase.
Espero que esto os sirva a los que llegáis últimamente aquí interesados en realizar dos cursos a la vez. En cualquier caso, ¡mucho ánimo!

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44 centros educativos de secundaria se encierran hoy en Aragón

Mi blog es pequeñito y no recibe demasiadas visitas, pero si ayer entraron aquí cincuenta personas buscando información sobre cierta noticia reciente de la actualidad educativa, por qué no volverlo a intentar.

No voy a molestarme en redactar aquí nada al respecto porque creo que el blog dedicado a ello ya resume todo bastante bien. Lo podéis encontrar aquí. Lo que sí me gustaría pedir es que si algún aragonés tiene información de primera mano me cuente cómo va la cosa.

Mucha suerte, compañer@s.

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Los interinos no cobran el verano. Excepto los de religión.

No sé hasta qué punto será cierto, pero preocupante es un rato, la verdad. Os dejo este enlace que los profesores de mi antiguo instituto han colgado en su grupo de facebook:

http://profesorgeohistoria.wordpress.com/2012/06/03/clm-los-interinos-no-cobran-el-verano-excepto-los-de-religion/

Actualización: me comentan que, efectivamente, lo de este enlace es cierto. Cospedal respalda su decisión en la diferencia de contratación entre profesores normales y profesores de religión (los primeros son interinos, los segundos personal laboral). Personalmente esto sigue sin justificarme un pimiento; si los profesores de religión comen en verano los de matemáticas no van a ser menos.

La Federación estatal sectorial de la Unión General de Trabajadores (FETE-UGT) responde a esta bonita del iniciativa de Cospedal en su boletín, que podéis consultar aquí.

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Cómo elegir a qué te quieres dedicar

En una semana los estudiantes de Madrid comenzarán los exámenes de Selectividad. Es un momento bonito, emocionante y tenso, muy tenso. Cada uno vive la experiencia a su modo, supongo. Yo pasé tres días durmiendo sobre apuntes -literalmente; tenía tan ocupados el suelo y la mesa con libros y cuadernos diversos que acabé colocando algunos en la cama, y no sabía dónde moverlos por la noche-, intentando estudiar pero hablando finalmente por facebook, hojeando libros sin concentrarme realmente en el texto… Fueron tres mañanas de estrés porque a mi DNI le gustaba jugar al escondite, y tres tardes de sueño intentando no dormirme antes del examen de las 16.00.

Pero lo peor vino después, a la hora de elegir estudios. Y esto creo que fue igual para la mayoría de nosotros, sin importar la nota obtenida o la rama del bachillerato que hubiésemos cursado. Porque todos sabíamos lo que nos interesaba, pero no sabíamos si tenía salidas, no sabíamos si sería adecuado a nuestro nivel de conocimientos, no sabíamos si sería muy caro, si estaba bien o mal visto (este criterio es importante para mucha más gente de la que parece), si nos cogerían en la universidad cercana a casa… Y al final todos, y digo todos, tuvimos problemas por la nota. Unos porque era demasiado baja para acceder a los estudios de sus sueños, y otros porque tenían una nota demasiado alta y la gente les insistía para entrar en Medicina/ doble grado de Derecho para “no desperdiciar” sus buenos resultados académicos. Llevábamos meses pensando en qué estudiar, por no decir años; habíamos reflexionado mil veces este tema, lo habíamos discutido con profesores y tutores… y seguíamos igual. Para colmo, muchos profesores imbéciles tradicionales, por llamarlos de algún modo, continuaban dando el ya demasiado escuchado consejo de “si no sabes qué hacer, estudia ADE“.

Muchos se deprimieron al ver en qué estudios les admitieron. Muchos decidieron continuar con la carrera que les había tocado (sí, como en una lotería) simplemente por no perder un año. Algunos entraron en la carrera de sus sueños y descubrieron que no era tan soñada como creían.

Equivocarse de carrera es fácil, es un hecho que hay que aceptar. He aquí unos consejos para elegir estudios. No hay respuestas mágicas para nada, pero tal vez te puedan orientar.

– Persigue tus sueños. Por algún motivo la sociedad prefiere empujar a la gente a estudiar carreras conocidas y con salidas. El problema es que esas carreras están saturadas, y si no lo están aún lo estarán en dos o tres generaciones. Piénsalo. ¿Cuantas facultades en España ofrecen la carrera de ADE? ¿Cuántas clases tiene cada una? ¿Cuántos alumnos por clase? Si de verdad te gusta la carrera, adelante, no te lo pienses. Si sólo vas interesado en el dinero o en las salidas laborales vas por mal camino. Te gustarán menos tus estudios, es posible que obtengas peores notas, todo para acabar en un trabajo que tal vez no te gusta, ¡y eso si encuentras trabajo! Puestos a estar en el paro, mejor estar en paro tras pasar cuatro años estudiando algo que te apasiona que algo que te es indiferente.
Si no me crees habla con los cientos de maestros que están ahora mismo en paro, cuando en sus tiempos era una profesión con trabajo garantizado. Las cosas cambian.
– No hay carreras sin salidas, solo tontos que opinan. Traducción del inglés tendrá muchas salidas, sí, pero también muchos titulados. Filología portuguesa no es la carrera con más salidas en España, no lo voy a negar, pero, ¿cuánta gente se gradúa cada año en esta carrera? ¿Cincuenta personas? No habrá mucho trabajo, pero tampoco hay mucha competencia. Céntrate en estudiar, en sacar buenas notas y sobretodo en aprender, y trabajo no te faltará, estudies lo que estudies. Ey, ¡si hasta hay licenciados en filosofía con contrato fijo y vacaciones!
– Opositar o no opositar: ésa es la cuestión. Las carreras que van más enfocadas a la docencia suelen acabar pasando por las oposiciones; o al menos, no opositar limita muchísimo tus opciones laborales. Por no hablar de otras carreras que requieren prácticas obligatorias tras aprobar un examen de tipo oposición, como medicina y el MIR, psicología y el PIR, químicas y el QIR, farmacia y el FIR… Si no te ves capacitado para estudiar ocho horas al día durante meses y meses o no tienes una alta tolerancia a la rutina y al fracaso tal vez debas plantearte un plan B.
–  Posibilidades económicas: sólo tienes una vida, y tienes que aprovecharla al máximo. Si la carrera de tus sueños está en una universidad privada y cuesta un pastizal, si quieres estudiar en otro país… Pues te toca buscarte la vida. No hay nada imposible. Hay becas, ayudas económicas y préstamos. Tú puedes. Miles de personas lo han conseguido antes que tú. Supéralas.
– ¿Cerca o lejos de casa? Estudiar lejos de cada es una gran oportunidad para madurar, conocerte a ti mismo y vivir la nueva época que se abre ante ti de un modo más adulto. Vivir en cada de los padres implica menos gasto y más comodidad, pero también menos crecimiento personal. En otras palabras, es prolongar tu vida de adolescente o avanzar ya hacia la verdadera juventud. Si no tienes recursos económicos puedes solicitar becas o buscar trabajo parcial. Pero si ahora no puedes, no pasa nada; ya habrá momento para independizarse más adelante. Además, las universidades ofrecen un montón de becas de intercambio y convenios que te permitirán ir a pasar un tiempo fuera de casa para conocer la experiencia de estudiar y vivir solo.
– ¿Ganaré mucho dinero?, chorradas. El dinero no da la felicidad. Cualquier carrera puede dar dinero si eres bueno; es más, hay gente que no ha pisado una universidad en su vida y gana al año más de lo que ganaremos tú y yo juntos en toda nuestra vida. Esfuérzate en ser el mejor y los resultados llegarán..
– ¿Y si no sé qué quiero estudiar? Pues no malgastes tu tiempo y no estudies. Pasar un año en una carrera que pensaste que te gustaría, pero finalmente no era para ti no es perder un año, es invertirlo. Durante ese tiempo habrás aprendido un montón de cosas, te habrás conocido a ti mismo un poco mejor y te habrás librado de la sensación de “qué pasaría si hubiese estudiado (insertar aquí el nombre de la carrera); ya has probado la experiencia, no te ha gustado, y a otra cosa. Pero perder un año probando carreras al azar es perder dinero y tiempo.
Fingimos ser avanzados, pero lo cierto es que los españoles somos muy cerrados de mente. Preescolar – primaria – instituto – bachillerato – carrera – año erasmus – máster – trabajo serio y estable – compartir piso con tu pareja – boda – hijos – nietos. ¿Te suena este esquema? Es lo que nos meten desde críos en mente. Cuando encuentres a la persona de tu vida o el trabajo de tus sueños tu vida quedará definida durante años. Aprovecha que tienes 18 años y un mundo de elecciones a tu alrededor para hacer lo que tú quieres. Tómate un año sabático. Estudiar idiomas, irte de au pair, ir a trabajar al extranjero, o tal vez cerca de casa; irte de voluntariado con una ONG, o quizá hacer ese curso de piano para el que nunca tuviste tiempo y ahora te apetece hacer. Al final de este año tendrás muchísimo más claras las ideas y te resultará más fácil elegir a qué dedicar tu vida.

Recuerda esto: las empresas no buscan solo gente bien cualificada. Eso valía antes, en la época de tus padres y tus profesores. Ahora que todo el mundo tiene titulación de FP o universitaria las empresas buscan algo más.  Buscan gente con idiomas, con experiencia en entornos internacionales, con habilidades sociales, con facilidad de adaptación, con ideas e ingenio y con capacidad de mando y liderazgo. Esto no se aprende en clase, si no en la calle. Las empresas buscan gente que ofrezca algo diferente. Piénsalo. ¿Cuánta gente se gradúa en economía anualmente? Cientos. Miles. ¡Millones! ¿Por qué tendría una empresa que contratarte precisamente a ti entre todos ellos? Demostrarles que piensas diferente al resto y que has pasado un año de tu vida aprendiendo de la vida o adquiriendo experiencia en ella te diferenciará de los demás.

– Quiero hacer un FP. Enhorabuena. Has optado por una opción inteligente. Los titulados en FP realizan una formación más corta, práctica y con mucha salida -dependiendo de la formación profesional que quieras cursar, claro-. Si quieres aprender a realizar un trabajo este es tu lugar. La Universidad es interesante, pero una gran parte del temario está compuesta por teoría que realmente no tiene aplicación práctica en el trabajo. Al fin y al cabo, está orientada a la investigación y al conocimiento general de una rama amplia del conocimiento, mientras que la mayoría de los trabajos implican la especialización en una pequeña parte de él.
Esto no te pasará con FP. Tienes un amplio abanico de posibilidades, no tienes que pagar para cursarlo, tienes prácticas aseguradas, y la opción de estudiar en la universidad más adelante si finalmente te apetece hacerlo.
– No te obceques con tu nota media para elegir estudios. Sí, has sacado un 13,95 en el bachillerato sanitario pero te apetece hacer peluquería. Pues adelante. Mejor peluquero y feliz que médico y amargado.
También en el caso contrario: te has quedado a las puertas de los estudios de tus sueños porque la nota de corte era muy alta. Para todo hay solución. Si es la carrera de tus sueños, se merece un pequeño sacrificio por el camino. Puedes repetir selectividad, hacer un FP desde el cual puedas acceder al grado que querías o matricularte en una titulación universitaria similar a la que pretendías cursar y cambiarte de estudios a final del primer año, teniendo en cuenta que si los estudios tienen asignaturas comunes te los convalidan.
No es perder un año. Lo bueno se hace esperar.
– La opinión de tus padres.  Hay padres muy bien informados que conocen perfectamente a sus hijos y son los mejores consejeros posibles, pero la mayoría se dejan llevar por ideas falsas. Por ejemplo, el mercado no demanda lo mismo a los trabajadores ahora que hace treinta años; es un error seguir preparándose para el mundo laboral como si estuviésemos todavía en los años ochenta. Además, a muchos padres les hace ilusión que el niño estudie algo que suene bien, o lo que estudiaron el padre o el abuelo. El problema es que la ilusión tiene que venir del niño, no del resto de la familia.
Si quieres hablar con alguien que te pueda dar una opinión realmente formada prueba a hablar con un psicólogo industrial o un sociólogo especializado en recursos humanos. Han estudiado básicamente para conocer las exigencias del mercado en cuanto a capital humano se refiere. Saben lo que hay, y saben lo que se pide.
 Asiste a clases en la universidad: antes de que acabe el curso asiste a alguna clase de la carrera que tienes en mente. Verás cómo son las clases, el ambiente, y te harás una idea del entorno educativo en general.
 – Ten en cuenta tus capacidades y habilidades: es estupendo que tengas ilusiones y me parece genial que quieras hacer ingeniería industrial… pero si la última vez que hiciste bien un ejercicio de mates todavía echaban Barrio Sésamo en la tele tal vez deberías pensar que quizá algo un poco menos complejo matemáticamente hablando sería más adecuado para ti.

Y si tras tu primer año de carrera descubres que te has equivocado no pasa nada. Tendrás 19 años y una vida entera por delante para dedicarte a tu verdadera vocación.