Formación Profesional

Mi experiencia estudiando FP en modalidad e-learning

Hoy os voy a hablar de uno de los grandes errores del sistema educativo: la modalidad de aprendizaje e-learning.

Hace unos años comencé un FP en modalidad presencial. No lo terminé en su momento por motivos laborales, pero quería continuar. Y, al descubrir que mi anterior instituto había comenzado a ofertar este ciclo en modalidad e-learning, no dudé en apuntarme.

Tras todo un curso tengo que decir que estoy profundísimamente decepcionada con este sistema. Es un método muy simple: no hay clases (en la modalidad a distancia sí las hay, aunque la asistencia es voluntaria), no hay modo de hablar con los profesores cara a cara (en distancia atienden de manera presencial, aparte de por email e incluso teléfono) y todas las relaciones se realizan a través de un foro mal diseñado. Los apuntes se descargan de la plataforma online, ya que no hay libro. Esto supone un ahorro, pero, al menos en mi provincia, el diseño de la web es tan malo que preferiría pagar por los libros. No existe un PDF que incluya todo el material; es necesario editar los apuntes, ya que los existentes incluyen numerosos audios, links y videos que imposibilitan imprimirlos directamente.

Mi primera gran decepción fue la necesidad de ir en persona al centro a matricularse y a solicitar el código de acceso a la plataforma online. Cosa que no entiendo por qué no se puede realizar de manera telemática. ¿En serio esperan que alguien suplante mi identidad telefónicamente para hacer los deberes en mi nombre?

Las siguientes decepciones llegaron pronto:

– Se supone que es educación para adultos. Para adultos que trabajan y tienen responsabilidades, o eso entendía yo. Por eso no comprendo que no ofrezcan más de una fecha para la realización de cada examen. Vale, puede que la ley defienda mi derecho a faltar al trabajo para ir a un examen, pero no son pocas las empresas que ignoran con los convenios colectivos. Por no hablar de la gente que tiene niños, cargas familiares, etc.

– Para asistir a los exámenes es obligatorio e indispensable entregar todos los ejercicios de cada asignatura. Aparentemente, la intención es buena: pretenden disminuir el abandono de las asignaturas y del FP. Sin embargo, la idea es terrible. Obliga a los alumnos a pasar muchísimas horas realizando trabajos que son frecuentemente innecesarios. Imaginad, por ejemplo, la asignatura de inglés: se trata de una materia que muchos alumnos dominan, y cuyos exámenes podrían aprobar sin estudiar. Sin embargo, el método e-learning obliga a los estudiantes a entregar un trabajo por asignatura cada quince días. Si el alumno entrega un solo trabajo fuera de plazo, pierde el derecho a asistir a examen, y depende de la buena voluntad (frecuentemente inexistente) del profesor (con el que ni siquiera puede dialogar en persona) el permitirle acceder a la prueba final o no.
De estos trabajos cabe destacar la longitud y la poca utilidad práctica. Con gran frecuencia, están mal planteados y no sirven ni siquiera para repasar conceptos de cara al examen.

– Los apuntes contienen múltiples fallos. Ejercicios de matemáticas y contabilidad donde los datos del enunciado no corresponden a los datos de los ejemplos del ejercicio resuelto, faltas de ortografía… Muchísimo relleno, un formato totalmente incompatible con la impresión, un lenguaje infantil digno de libros de Primaria… No hay nada mejor que matricularse en un FP e-learning en Castilla La Mancha para eliminar cualquier rastro de vocación profesional.

– El sistema es pseudoexperimental. Lo cual significa que hacen lo que quieren con él. Mi Comunidad Autónoma, por ejemplo, decidió en pleno mes de mayo que mi provincia no iba a seguir ofreciendo este FP el próximo curso porque prefieren impartir otro diferente. Eso sí, nos ofrecen prioridad en la admisión en un instituto que queda a unos 250 km del mío, en otra provincia y al cual tenemos que acceder en coche, ya que no hay transporte público disponible para esta ruta. ¿No queríais estudiar a distancia? Pues tomad distancia.

– Los profesores son muy poco flexibles. No entienden de problemas personales, de ordenadores rotos ni de cualquier otro motivo para entregar tarde los trabajos. Una compañera ha tenido que hacerlos desde el móvil por no tener otro medio para hacerlo, pues se le estropeó el ordenador, sus horarios laborales no le permitían acudir a la biblioteca y sus tutores no parecían dispuestos a comprender que hacer ejercicios de contabilidad desde un teléfono LG no es especialmente divertido.

– El sistema de comunicación es lento, lo cual no ayuda. Una vez pregunté a una profesora hasta qué fecha podíamos entregar un ejercicio. Me contestó tres días más tarde, dos horas fuera del plazo de entrega, para decirme que ya no lo podía entregar. Y me mandó a recuperación por ello. Gracias, profe.

Personalmente, no recomendaría el e-learning ni a mi peor enemigo. Supongo que puede ser un sistema más o menos adecuado para personas sin ningún conocimiento del FP que van a cursar -para evitar el aburrimiento y la consiguiente desmotivación-, y con mucho tiempo disponible. Es necesario estar muy motivado, pues el sistema elegido es totalmente desalentador, el trato con los profesores deja mucho que desear, el propio centro educativo trata a los alumnos como si tuviesen tres años, y es fácil hartarse y optar por abandonar los estudios. Considero que hay otras alternativas mucho más interesantes, y que esta modalidad presenta muchas deficiencias que es necesario solucionar.

Esta es mi opinión, relativa al FP de Gestión Administrativa en el IES Brianda de Mendoza (aunque cabe decir que los apuntes son exactamente los mismos para toda Castilla-La Mancha y a raíz de los errores en los ejercicios, puedo arriesgarme a decir que incluso para Madrid). Si tu experiencia en e-learning ha sido distinta no dudes en contármela; me encantaría poder pensar que el problema es la inutilidad de mi instituto, y no del sistema en sí.