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Examen y exposición oral de inglés en la UIMP

Una gran parte de la gente que llega a este blog lo hace ibuscando los términos del título. Como sé lo nervioso que pone y lo mucho preocupa esta parte del curso, dedico otra pequeña entrada a hablar un poco más de la evaluación en la UIMP.

Examen de admisión.
El examen de admisión que hacen al llegar es exactamente el mismo que hicísteis a través de internet, y que podéis consultar en la web de la UIMP.
Mientras realizas el examen, los profesores van llamando de uno a uno a cada alumno para hablar unos minutos con ellos. En mi caso fui la última de mi sala, en la que había cinco alumnos (los demás estaban en otras aulas). Mientras los profesores se iban a hacer el examen oral la clase se quedaba sin vigilancia, así que aprovechábamos para debatir las posibles respuestas y preguntar nerviosos qué clase de preguntas realizaban los profesores. Recuerdo que me parecía un cuestionario muy básico, de tipo “dónde vives, con quién, qué estudias, qué haces en tu tiempo libre, ¿tienes hermanos?“. Claro que, al margen de la dificultad de la pregunta, la respuesta la puedes complicar tanto como tú quieras. A la pregunta “qué es un perro” puedes contestar que es un animal, o puedes responder de memoria 200 páginas de apuntes de cualquier estudiante de veterinaria. En mi caso, no me preguntéis cómo, acabé hablando con el profesor sobre marcas de vodka y cerveza. Podría haber sido el examen oral más absurdo de mi vida de no ser porque hace pocas semanas había acabado hablando de incesto y literatura erótica con uno de mis profesores de la universidad. Mis exámenes orales siempre derivan en conversaciones algo extrañas.
A la hora de dividir los grupos tienen mucho más en cuenta la fluidez a la hora de expresarse que el uso de la gramática. De las cuatro personas con las que hice el examen, todas habíamos obtenido un B1 en la prueba a través de internet, y dos de ellos tenían más idea de gramática que yo. Tras el examen oral a mí me pasaron al nivel B2, y tras una semana de curso decidieron darme el diploma de C1, aunque mi gramática deja bastante que desear (y no solo en idiomas extranjeros, pero ése es otro tema)

Exposición oral y evaluación.
El viernes repiten por tercera vez el mismo examen en forma de test que se hace a través de la web de la UIMP. No os preocupéis, este examen ya no cuenta absolutamente de nada. Es simplemente para estadísticas, para que la empresa que lleva los cursos pueda justificar que habéis aprendido algo. Obviamente, a lo largo de los cinco días os darán las respuestas a esas preguntas y ya os las sabréis todas de memoria. La profesora que vigiló mi examen nos ayudaba con las que teníamos dudas. Como veréis, nada de lo que preocuparse.
Pero la exposición… ¡ésa sí que es puñetera! En el fondo no es tan complicada, pero algunos alumnos se la toman muy en serio. Todos los niveles, desde el A1 hasta el C1, están obligados a hacer una exposición de entre 10 y 15 minutos. En nuestro caso la preparamos todos la noche anterior. Cada uno por su cuenta fue a la sala de ordenadores a prepararla y… de repente levanté la cabeza de mi ordenador… y allí estábamos los quince como no se nos había visto en toda la semana: callados y concentrados en nuestros cuadernos. De vez en cuando alguien preguntaba en alto a todos cómo les iba, o solicitaba ayuda para traducir alguna palabra o frase. Tengo que decir que admiro profundamente a los del nivel A1. Estuve hasta las cuatro de la mañana preparando la puta exposición, teniendo en cuenta que se supone que tengo un nivel de inglés que me permite expresarme con fluidez. Pero los del A1.. ¿de qué puedes hablar cuando sólo sabes utilizar el presente y tu vocabulario es tan reducido? A mí me piden que haga eso en alemán y todavía estoy preparando la redacción.
Durante la exposición no te puedes apoyar en textos escritos; es necesario conocer bien el tema e improvisar.
Muchos de los que llegáis aquí lo hacéis buscando temas para la redacción. Lo entiendo. Los del grupo de nivel B2 estábamos histéricos con ese mismo problema, ya que sabíamos que nos jugábamos la diferencia entre el diploma de nivel B2 (“el alumno se expresa fluidamente, pero con errores”) y el C1 (“el alumno se expresa fluidamente, comete pocos errores y es capaz de utilizar vocabulario de campos específicos de las ciencias naturales o las ciencias sociales”). Cada uno de nosotros modificó unas cuatro veces el tema buscando algo que fuese simple de explicar y de recordar, pero que sonase bien e hiciese notar un vocabulario amplio y específico.
La mejor exposición de todas fue, sin duda alguna, la de una compañera que se centró en “la química del amor“. Sencillamente increíble. Visualizó dos documentales sobre el tema la noche anterior, los resumió y los explicó de modo que fuesen comprensibles por todos nosotros. Pensábamos que su exposición iba a ser aburrida, y por ello hicimos el pacto de apoyarnos y fingir interés mientras hablase, pero no hizo falta. Fue increíble.
Os dejo con algunas ideas más de exposición oral. Algunas de ellas fueron planteadas por mis compañeros, otras me las acabo de inventar (¡sin la presión de tener que preparar yo la exposición todo parece mucho más fácil! Se me ocurren mil temas).
– Contar el argumento de una película
– Qué tiene que tener una película para ser una buena.
– Explicar alguna religión poco común.
– Hablar sobre tu carrera. Seguro que tu carrera tiene mil cosas apasionantes que nadie sabe y nadie quiere escuchar. Este es el momento de contarlas.
– Cualquier asunto de actualidad. Abre un periódico y habla del primer titular que se te ocurra.
– ¿A favor o en contra de…? (argumentación sobre cualquier tema controvertido)
– Consejos para ser feliz.
– Consejos para encontrar un buen trabajo.
– Consejos para estudiar idiomas.
– Cómo adelgazar de manera sana.
– Maquillaje: cuál es el adecuado para cada ocasión.
– Tribus urbanas.
– Cualquier tema del que siempre hayas querido hablar y nunca has podido. ¿Sabes ese tema que te apasiona pero del que tus amigos no quieren saber absolutamente nada? ¿Esa pasión tuya que aburre soporíferamente a la gente? Pues aprovecha que estás en clase y no se pueden levantar de la silla aunque quieran, y… ¡a hablar! Que esta vez tendrán que escucharte (y a lo mejor consigues contagiar a alguien tu pasión)

¡MUCHA SUERTE! 🙂