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El papel de un educador

No son solo los padres, la tele y los maestros quienes educan. Educa toda la sociedad. Cada persona, cada libro, cada lugar que pisa un niño le enseña de forma implícita ciertos valores. Nadie me enseñó cómo vestir para ir a una discoteca, pero a través del contacto con la gente lo averigüé antes incluso de comenzar a salir. Nadie me dijo que en el ascensor se debe mirar a la puerta, el espejo o los botones, pero por imitación aprendí que es la mejor opción para no incomodar a los demás.

No se educa solo a los niños. Los adultos también aprenden. Con el tiempo hay que adaptarse; no se viste igual a los sesenta que a los veinte. Si cambias de trabajo te tendrás que adaptar a las normas sociales de la nueva empresa. Es ley de vida.

La diferencia entre un educador explícito y uno implícito es que a los primeros nos piden que representemos un papel. A nadie le importa que las amigas de las crías con las que trabajo lleven cinturones a modo de minifalda, pero que ni se me ocurra a mí aparecer así en el trabajo, obviamente. Me parece bien. Hasta cierto punto.

La semana pasada envié una convocatoria de un castigo para varios estudiantes de la ONG en la que estoy. Esta mañana se han presentado… con un añadido extra: padres. Querían hablar conmigo en persona para saber por qué les he castigado. Saben que es porque los estudiantes han intentado beber alcohol y no están de acuerdo con que les castigue, ya que ellos son sus padres y por tanto ellos ponen las normas y los castigos que crean convenientes.

Entiendo la opinión de estos señores. De verdad que sí. Pero no la comparto.

Todo el mundo considera que su actitud en la vida es la correcta y que su modo de educar también lo es. Pero no todos podemos acertar. Conozco muchas familias (normalmente familias con pelas) que llevan a sus hijos únicamente a colegios que comparten su metodología y modo de pensar. Los amigos de los niños y sus familias tienen la misma ideología que los padres. Si aciertas supongo que está bien, pero, ¿cómo saber que aciertas?

Padres, maestros, profesores, psicólogos, educadores, trabajadores sociales y monitores son educadores explícitos. Están ahí para representar un papel, pero no el papel que tú quieras. Desde que empecé a dar clases particulares con dieciséis añitos me di cuenta de lo fácil que es influir en otras personas y trato de dar buen ejemplo en todo lo posible, pero hay límites. Me parece bien que me exijan un comportamiento que no atente contra los derechos humanos; no voy a llevar minifaldas porque se puede considerar discriminación de la mujer, y tampoco voy a defender conductas agresivas. Pero mi ideología en todo lo demás es mi ideología. Propia. Puede que no la compartas, pero escuchar otras opiniones es enriquecedor. Tal vez tú no aciertes y tal vez yo tampoco, pero a base de conocer opiniones tu hijo crecerá. Dar lo mejor a tus niños no es pagarle el colegio más caro ni los juguetes de moda, si no permitirle conocer mundo y formarse opiniones propias.

El tema de alcohol y drogas es complicado, los límites son difusos. Conozco gente que no admitiría que su hijo, veinteañero e independizado, se tomase una cerveza en su presencia, mientras que otras madres de mi entorno fumaban porros con los hijos a los trece años. En fin. Personalmente no pienso acosar a nadie para ver si se toma dos copas los fines de semana sea o no menor de edad, pero si le veo borracho y vomitando me preocuparé. También me preocupo cuando me pasa a mí, o les pasa a mis amigos. Beber no está mal, lo perjudicial es beber mal. Envenenar tu cuerpo.

Niños, adolescentes y adultos, todos nosotros necesitamos que alguien nos aconseje y nos eduque. A nadie le sienta mal una charla de vez en cuando; hablar sobre alcohol y borracheras puede ser divertido y constructivo al mismo tiempo, por mucho que lo llames “castigo”. He hecho lo que me parecía mejor. Puedo comprender que los padres se enfaden, especialmente si la responsable del castigo soy yo. Tengo veinte años, poco más que sus hijas. Ellos ya han criado a tres personas y yo apenas estoy comenzando a educarme a mí misma. Es lógico que piensen que no tengo ni idea de cómo educar a un adolescente. Y tengo que admitir que no tengo ni puta idea de qué es ser madre, pero de ser monitora tengo una ligera idea. Son distintos roles. Cada uno desempeña su rol lo mejor que sabe; interrumpir y dificultar la tarea de otra de las personas que forman parte de los educadores explícitos de una persona es poner trabas al desarrollo del niño.

Respetémonos, por favor.

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2 thoughts on “El papel de un educador”

  1. Estoy de acuerdo. Sabes que soy del gremio, así que te entiendo muy bien. Los roles de padres y educadores (ya sean monitores o maestros) son muy distintos. Nosotros vemos cosas que los padres de las criaturas no ven, y viceversa. Debemos ayudarnos y no faltarnos el respeto mutuamente y no reconocer nuestra autoridad profesional es faltarnos el respeto y perder de vista eso que nosotros vemos y que ellos, por su rol, por más que sepan de sus hijos, no pueden captar.

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