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Educación Cívica y Constitucional

Soy consciente que desde el principio hubo una gran polémica con Educación para la Ciudadanía. Varios años después sigo sin entenderlo. ¿Cómo pudieron objetar las familias contra esa asignatura? Por dios. Me importa tres bigotes de langostino que no les guste el temario. A mí nunca me gustó Matemáticas y jamás llegué a los tribunales por mi derecho a no estudiarlas. ¿Adoctrinamiento político? Adoctrinamiento político he recibido desde que en mi colegio e instituto había una foto de los reyes de España colgada en la pared. Adoctrinamiento político he recibido cuando los libros de clase criticaban subrepticiamente (¡eh, mirad!, ¡uso palabras largas!, y eso que soy de la LOGSE) una u otra forma de gobierno, cuando hablábamos de la “conquista de América” y las “invasiones árabes” y cuando me dijeron cuántos españoles murieron en la guerra civil, pero no tengo un solo dato respecto a los nativos fallecidos en América del Sur (total, son pobres indios con taparrabos, a quién le va a interesar saber a cuántos nos cargamos y por qué).

Es imposible enseñar sin adoctrinar. Desde el mismo momento en que le dices al alumno que es una persona libre y con derecho al voto le estás transmitiendo ideologías éticas y políticas, solo que como con ésta estamos todos de acuerdo nadie se queja. Es decir, Wert, que cuando propones una asignatura “libre de adoctrinamiento“, una de dos; o te refieres a pasar la clase mirando al suelo en silencio o en realidad quieres decir “libre de ideas que no me gustan“. Podríamos convertir las aulas en centros abiertos de reflexión y de discusión donde los alumnos puedan expresar sus opiniones y aprender a encontrar los pros y contras de cada opción, pero para qué; a ver si luego les da por sí mismos y la cagamos.

No estoy pidiendo que en las aulas se defienda el matrimonio homosexual. Me parece estupendo que gobiernos con otros puntos de vista introduzcan también opiniones abiertamente opuestas. Escuchar opiniones diversas es enriquecedor. Debatirlas con los compañeros es lo más útil que se puede hacer en un instituto. Porque, admitámoslo: ¿a quién le interesa memorizar 300 páginas de teoría sobre literatura, cuando luego le mandan leer a lo sumo tres libros por año? ¿Creéis que me acuerdo de las características métricas del Cantar del Mío Cid? Pues no, señores míos; ni lo recuerdo ni lo necesito, internet está ahí siempre que quiera encontrar esa clase de datos. Pero en Internet no hay cursos para aprender a pensar, mientras que en las aulas sí.

Respeto la libertad de conciencia y opinión. Me resulta indiferente que de esas aulas salgan fachas totalitarios o izquierdistas republicanos mientras los argumentos que empleen para defender sus ideas sean sólidos y reflexionados en vez de una mera repetición de los libros de 4º de la ESO.

El silencio es mucho más peligroso que la mentira. Por eso me preocupa el silencio que pretende imponer Wert en los institutos a las desigualdades y a los modelos alternativos de familias. Wert, corazón, vuelve al mundo real. Papá Cordura y mamá Lógica te están esperando.

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