Blog, Uncategorized

Jorge

Que conste que no me paso el día llorando por las esquinas. Me gustaría, pero qué va, a las esquinas no les interesa mi vida. Así que sí, tengo vida fuera de este blog y no necesariamente relacionada con la universidad -bueno, tenía; luego empezó mayo y se estropeó la cosa.

Aparte de dedicarme a quejarme de mi vida, también hago otras cosas. Como por ejemplo, quejarme de la de los demás.

Hoy os voy a presentar a Jorge. Jorge es el profesor particular de mi compañera de piso. Es lo que vamos a denominar simpáticamente un freelance; trabaja por cuenta propia. Freelance es una palabra mucho más alegre que la frase que mejor define la realidad: Jorge es un señor con carrera, aparentemente inteligente e incluso simpático, que trabaja dando clases de cosas no relacionadas con sus estudios, sin contrato y desplazándose a domicilio.

Ser profe particular fue mi primer trabajo, teniendo recién cumplidos los dieciséis añitos. Lo consideraba un trabajo de adolescentes, que dejé dos años más tarde para comenzar a trabajar en una academia. Seguía dando algunas clases, pero más por favor personal que por motivos onerosos. Este año, tras varios meses dando vueltas por diversos trabajos poco cualificados, he vuelto a las clases particulares, pero a través de la academia más pija de Madrid. Contrato, seguridad social, hijos de ministros y un señor sueldazo. Sigo siendo profe, pero a otro nivel. Nada comparado con esa niña que enseñaba lengua a 5-7€/hora. Cuatro años después, con contrato y cobrando hasta 30€/hora, la cosa cambia. Pero, incluso con esta mejora de condiciones, sigue siendo un trabajo temporal; ¿dar clases por horas más allá de los 25? Por favor.

Pero hoy he mirado la edad de Jorge. Tiene 30 años. Diez más que yo. 14 más que cuando comencé a dar clases. Una carrera, tal vez un máster, muchos años de experiencia a su espalda. Y aquí le tienes; enseñando sintaxis a 12€ la hora, desplazándose a domicilio -lo cual, en una ciudad como Madrid, no es tan sencillo- y sin contrato. Que yo sepa, no tiene otro trabajo. ¿Se habrá independizado? ¿Seguirá viviendo con sus padres? No me extrañaría, conozco más gente en esa situación.

Cada día, cada uno de nosotros, deberíamos guardar un minuto de silencio por esos Jorges de España. Por toda esa gente que empezó sus estudios con ilusión, vocación y ganas de hacer algo importante en su terreno; y una década después ahí sigue… encerrad@ en un trabajo de quinceañer@s.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s