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Buenas noches, Ministro.

Aún me pregunto, Ministro, qué tal duerme usted por las noches. Espero que bien. Ya que nos putea, al menos espero que lo esté disfrutando.

Por que lo que es yo, creo que cada día estoy más cerca de sufrir un colapso nervioso que derive en un ataque psicótico debido al estrés y a que cada vez que veo su nombre en los periódicos, tiemblo. Por si no fuese poco con decir hace dos meses que habrá nota mínima para recibir becas, y que el mes pasado decidiese no darme la beca de idiomas, porque al parecer soy demasiado toli para ello, va y dice hace unos días que pretende subir las tasas universitarias en una cantidad de dinero que me da ganas de vomitar.

Porque, vamos a ver: yo entiendo que haya crisis. Yo no entiendo que recorten antes de educación y sanidad que se defensa, sueldos a grandes cargos políticos o asignaciones a instituciones religiosas, pero lo puedo llegar a aceptar. Yo le odio por querer dar menos becas o subir las tasas universitarias, pero una pequeña y remota región de mi mente puede comprender que ciertos ajustes son necesarios.

Ahora bien: ¿¿¿LAS DOS COSAS A LA VEZ, HDP???

No bastaba con quitarnos las becas y obligarnos a pagar una matrícula de alrededor de 1000€ (en mi caso, dos), mas transporte, libros, y en ciertos casos, entre los que me vuelvo a incluir, alojamiento y manutención. Qué va. De paso nos sube las tasas universitarias. Ah, y espere, que esto es todavía mejor: como su predecesor es tan inútil, pero inútil inútil, que no ha terminado todavía de entregar las becas todavía, suspenderé, como es obvio. Eso de estudiar sin libros y sin ir a clase es más bien tirando a complicado, ¿sabe? Y claro, como suspendo, no solo me sube las tasas de la uni, es que encima es segunda matrícula.

Creo que debo aceptar de una vez que la vida en Madrid es cara y complicada, y que debo buscar alternativas más adecuadas a mis posibilidades económicas e intelectuales. Qué sé yo: Oxford, Cambridge, la Ivy League. Algo más campechano, ya sabe.

Pero no todo son malas noticias, qué va. También hay algunas pésimas. Pero vamos a por las hilarantes: ¿sabe qué ha pasado hoy cuando he ido al banco? Resulta que tengo 7000€ en cuenta. Eeeeeestupendo. Me paso todo el maldito año viviendo con 400€/mes y ahora que acaba el curso va su ministerio y me ingresa 6000€, y otros dos ingresos que no sé de dónde coño han salido, pero ahí están. Pos vale. Resulta que en el 2011 mi renta fue de algo así como 5300€, dinero con el cual viví independizada 6 meses, y me pagué el transporte, la comida, los libros y los gastos durante otros 6. Viví un año con poco más de 5300€. Y ahora tengo 7000€ que el ministerio pretende que use para acabar el curso. Pos vale.

Sí, sí. 6000€ para un mes de clase. Vamos, que no sé si ir a la universidad en autobús o en limusina. Pero no pasa nada; seguro que pronto encontraré la manera de dar salida al dinero pagando las múltiples deudas y multas que los meses de escasez me han regalado.

Claro, que tener dinero para pagar el alquiler (voy a llorar de la emoción), para comer en condiciones (¡no más macarrones 3 veces al día!) y para comprar los libros no me tranquiliza. Qué va. Porque a estas alturas del año, habiendo encontrado un trabajo que me gusta, que da valor a mi currículum y en el que me pagan muy generosamente, no voy a ser tan imbécil de dejarlo, y menos aún viendo cómo está el panorama educativo.

Y por supuesto, sigo con todo esto sin tener la seguridad de poder ir siquiera a los exámenes. ¿Qué clase de persona seria si renunciase a mi trabajo ahora? Rezaré por conseguir que no me coincidan los horarios, y lo que tenga que ser, será.

Así que sigo sin un minuto de tiempo libre; hoy he salido del trabajo a las 22.30, y vuelvo a entrar mañana a las 10.00. En estas 11.30 horas de por medio tengo que:

– Desplazarme del trabajo a casa y de casa al trabajo.
– Ducharme (manías tontas)
– Ordenar mi cuarto.
– Limpiar la casa.
– Llamar a la empresa que me vendió el somier, porque se ha roto y estoy durmiendo en el suelo (así me voy acostumbrando para cuando sea pobre del todo)
– Comprar un billete de autobús a Barcelona para la beca de la UIMP.
– Imprimir los papeles de la beca.
– Buscar las fotos de carnet que me ha pedido la empresa.
– Preparar una unidad didáctica de química y otra de lengua de 2º de bachillerato para la academia.
– Rellenar los informes de la academia.
– Comprobar la contabilidad de la ONG.
– Hacer la maleta para irme mañana a Barcelona.
– Hacer dos trabajos de investigación.
– Estudiar 6 temas de 50 páginas cada uno.
– Hacer la colada.
– Buscar unos papeles que tengo que entregar mañana.
– Pagar el alquiler.

¿Estresada? Qué va, hombre. Si a mí me encanta eso de acordarme de que todavía no he tenido tiempo de COMER cuando ya son las 03.45 de la madrugada.

De parte de todos esos estudiantes que hoy y todos los días nos acostamos a las tantas para estudiar aún sabiendo que usted jamás nos dejará terminar la carrera, buenas noches. Que al menos haya una persona que duerma bien en este país.

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